He adquirido recientemente un sofá el 23 de febrero en Conforama que desde el primer día presenta una clara falta de conformidad con lo anunciado. El producto no permite un uso normal como sofá: los asientos están inclinados, el soporte interior resulta insuficiente y provoca incomodidad y dolor lumbar al clavarse el armazón interior tras poco tiempo de uso: escasa medía hora. Además, no son tres plazas como anuncian: no llega ni a dos.
La incidencia fue comunicada a atención al cliente dentro de las primeras 24 horas desde la entrega, el 24 de febrero enviando además fotografías y documentación solicitada. Sin embargo, la tienda rechaza la devolución el 26 de febrero alegando que el sofá ha sido utilizado, pese a que el uso fue únicamente para comprobar su funcionamiento.
Solicito la resolución del contrato y la devolución del importe abonado, al tratarse de un producto que no cumple con las condiciones esperables de calidad ni con su función básica de uso.