En agosto del pasado año, para nuestra absoluta sorpresa, un ventilador de techo instalado por los “manitas” del seguro de hogar contratado con BBVA salió violentamente despedido del techo, golpeando a un menor de 12 años. En otra habitación de la vivienda comprobamos, además, que otro ventilador instalado por la misma empresa se encontraba peligrosamente zarandeándose.
Se trata de una vivienda vacacional en Zahara de los Atunes, en la que los ventiladores se utilizan únicamente un mes al año. Dichos ventiladores habían sido instalados aproximadamente un año y medio antes del incidente.
Tras analizar lo sucedido, descubrimos que los técnicos del seguro no habían instalado el gancho de seguridad en T, elemento obligatorio y fundamental para la correcta fijación del ventilador. Dicho gancho se encontraba aún dentro de la caja, lo que explica que el ventilador se desprendiera con tanta facilidad, se rompiera y, lo que es más grave, impactara contra un menor. Existe parte médico acreditativo de las lesiones sufridas.
Al contactar con el seguro, nuestra sorpresa fue aún mayor cuando se nos comunicó que el incidente no estaba cubierto por haber transcurrido más de seis meses desde la instalación. Se les indicó que el ventilador únicamente había sido utilizado un mes y que, con independencia de cualquier plazo de garantía, nos encontramos ante una negligencia grave desde el primer momento de la instalación.
Posteriormente, la empresa de “manitas” se puso en contacto con nosotros, pero durante más de cuatro meses se han limitado a dar largas, asegurando reiteradamente que acudirían a la vivienda. Nadie se ha presentado ni para reparar los daños ocasionados ni para revisar y asegurar el otro ventilador, que sigue instalado y supone un riesgo evidente.
La gravedad de los hechos es extrema. A pesar de haber causado lesiones a un menor de 12 años, haber puesto en grave peligro a un bebé de 6 meses que también se encontraba en la habitación, haber destruido un ventilador prácticamente nuevo y no haber revisado ni asegurado el segundo para evitar un accidente similar, se han limitado a eludir cualquier responsabilidad. La única “solución” ofrecida ha sido enviar a otro operario, mediante un nuevo parte, para instalar un ventilador nuevo.
En caso de que esta reclamación deba resolverse por la vía judicial, será entonces cuando se determine si resulta tan sencillo eludir responsabilidades cuando existen daños materiales y perjuicios físicos a menores de edad.
Se adjuntan fotografías del incidente, así como del gancho de seguridad que no fue instalado. El parte médico del menor no se adjunta para evitar la difusión de datos personales, pero se aportará de inmediato si este asunto debe tramitarse por la vía legal.
No pienso tolerar semejante irresponsabilidad y llegaré hasta donde sea necesario. Como primer paso, y actuando de buena fe, presento esta reclamación a través de la OCU, dado que tras más de cinco meses ha quedado demostrado que los canales de atención al cliente no han ofrecido ninguna solución.
En sus manos queda cómo se resuelve este grave incidente.
LA NEGLIGENCIA NO ENTIENDE DE GARANTÍAS, Y MENOS CUANDO ESTÁ EN JUEGO LA SALUD Y LA VIDA DE DOS MENORES DE EDAD.