El 22 de enero de 2026 recibí una consola Lenovo Legion Go 2 (Pedido 4650763438) adquirida en la tienda oficial. El dispositivo presenta un defecto de origen en el controlador derecho: el botón R3 (stick) no detecta la pulsación a menos que se aplique una fuerza anormalmente excesiva.
Tras contactar con el servicio postventa el 29 de enero, se aprobó el envío de un mando de sustitución (solución lógica y aceptada por ambas partes). Sin embargo, debido a una cadena de errores administrativos por parte de Lenovo, el proceso ha sido el siguiente:
1. Envío erróneo: En lugar del mando, recibí un cargador GaN (Pedido 4228164593). Avisé del error antes del envío, pero no fue corregido.
2. Falta de formación técnica: Se me llegó a preguntar por correo si lo que necesitaba era una "tapa de paraguas" (protector de plástico), ignorando los vídeos técnicos enviados.
3. Dilatación injustificada: Se han sucedido esperas de "3 a 5 días" durante dos meses, incluyendo retrasos por vacaciones del personal de soporte.
4. Incumplimiento de acuerdo inicial: Tras admitir que el mando debía ser sustituido, ahora la empresa se retracta y me obliga a elegir entre reparación técnica (quedarme sin el producto semanas) o devolución (reembolso), negándose a enviar la pieza de sustitución prometida originalmente.
Como socio de OCU, denuncio la indefensión sufrida tras 60 días de errores de gestión ajenos a mi responsabilidad.
Exijo el cumplimiento de la Ley de Garantías (Art. 118) mediante la sustitución del controlador derecho defectuoso por uno nuevo y funcional, tal y como se acordó el pasado 30 de enero.
No acepto la reparación de un producto que llegó defectuoso de fábrica ni el reembolso total, ya que mi derecho es disponer del producto que compré en perfectas condiciones sin las molestias derivadas de una reparación técnica por errores logísticos de la propia marca.