He adquirido un frigorífico reacondicionado de la marca Balay, cuya entrega se realizó en una nave de mi propiedad situada en Alcobendas.
Debido a que la vivienda de destino no estaba disponible en ese momento, el frigorífico permaneció embalado en dicha nave sin ser abierto ni manipulado durante aproximadamente dos meses. Una vez procedí a su apertura, comprobé que el producto presentaba daños graves y evidentes, incompatibles con un uso normal, lo que pone de manifiesto que el frigorífico ya se encontraba en mal estado en el momento de la entrega.
Tras comunicar la incidencia a la empresa, no se me ofreció una solución efectiva y se me indicó que la gestión se demoraría en el tiempo. Dado que necesitaba liberar la nave de mi propiedad, me vi obligado a trasladar el frigorífico a mi domicilio.
Quiero dejar constancia de que el traslado del frigorífico se realizó únicamente después de haber detectado los daños, y exclusivamente por necesidades logísticas propias, no siendo en ningún caso el origen de los desperfectos.
Sin embargo, la empresa se niega a ofrecer cualquier tipo de solución alegando incorrectamente que los daños se deben a un transporte o manipulación posterior por mi parte, lo cual es rotundamente falso.
Por todo ello, al tratarse de un producto que ya presentaba defectos en origen, solicito una solución conforme a la normativa de protección de consumidores, concretamente la sustitución del producto o la devolución íntegra del importe abonado.