No recomiendo en absoluto los servicios de esta empresa. Desde el inicio hubo falta de transparencia: se aplicaron cargos extras no informados previamente, sin justificación ni documentación clara. Al intentar aclarar los conceptos cobrados, el servicio al cliente fue evasivo, irrespetuoso y poco profesional.
Lo más grave es que algunos de estos cargos parecen deliberadamente engañosos — lo que considero una práctica abusiva. Tras múltiples intentos de resolver el tema, no hubo voluntad real de corregir el error ni devolver lo indebidamente cobrado.
Ana Isabel Fernández intentó ayudar, pero ni siquiera ella logró ofrecer una solución real ni una explicación coherente. Desafortunadamente, esto refleja una cultura empresarial preocupante, donde el cliente es visto como una fuente de ingresos, no como alguien a quien servir.
Eviten esta empresa si valoran su dinero y su tiempo.