Informe

Cómo ahorrar en los libros de texto

21 junio 2016
Claves ahorro libros de texto

21 junio 2016

Mientras en junio los niños finalizan las clases, los padres comienzan a encargar los libros. La media del desembolso anual es de 215-230 € por alumno. Además de estudiar sus precios y ver cómo los centros escolares podrían ayudar a reducirlos, te damos diez claves para acertar con tu compra. 

Centros educativos: un papel sobresaliente

El objetivo de estudiar los factores que repercuten en el gasto total que dedican las familias a comprar libros de texto es ver cómo los centros educativos podrían ayudar a reducir su impacto.

¿Qué se puede hacer?

Aunque queda demostrada la repercusión del curso y la asignatura en el gasto en libros de texto, poco pueden hacer los padres de los alumnos o los centros para paliar el impacto. Sin embargo, además de otras alternativas (bancos de intercambio o préstamo de libros), hemos encontrado dos variables que condicionan el gasto en libros y en las que los colegios e institutos sí pueden interferir: la editorial y el número de libros por curso

  • Existen unas editoriales más caras que otras pero los padres de los alumnos poco pueden hacer para sacar provecho de esta información al venirle los libros impuestos por el centro educativo. Sin embargo, pensamos que los colegios e institutos sí tienen un rol relevante. Partiendo de que los contenidos de los libros vienen marcados por los mínimos exigidos por la ley educativa vigente y los criterios fijados por la comunidad autónoma, los centros deberían tratar de ser sensibles al impacto de los libros designados en el gasto en la cesta de libros de las familias, tratando de premiar a aquellas editoriales con precios más competitivos.
  • Asimismo, y sin ánimo de minar la importancia del libro de texto como herramienta didáctica, desde OCU pensamos que los centros deberían demandar un número razonable de libros, que sea coherente con las necesidades reales del alumno y acorde a su curso. Por ejemplo, podrían promover alternativas a la compra de libros con uso muy puntual, como el uso bibliotecas para libros de lectura, o fomentar el estudio de algunas asignaturas mediante apuntes tomados por el alumno en cursos superiores, sirviendo simultáneamente  para incrementar la motivación y como preparación para la enseñanza universitaria.
  • Otra práctica encomiable y cada vez más habitual es que los centros de enseñanza centralicen bancos de intercambio y préstamo de libros entre alumnos. Estas prácticas, que pretenden dar otra vida a libros usados y son muy habituales en algunas comunidades autónomas, se ven en ocasiones dificultadas por las constantes modificaciones de los libros de texto realizadas por las editoriales. Si una editorial realiza modificaciones en un libro de texto, puede ser considerado un nuevo proyecto educativo. No obstante, la Orden de 2 de junio de 1992 establece que como norma general los libros de texto no pueden ser sustituidos por otros durante un periodo mínimo de 4 años. Observamos que frecuentemente se realizan modificaciones (cambio de orden de las frases, del número de página o de la formulación de algunas preguntas) cuya finalidad parece ser evitar la reutilización de los libros más que atender a cuestiones pedagógicas. Por ello, desde OCU denunciamos este tipo de prácticas y pedimos a los centros educativos (en los que es frecuente que estudien varios hermanos de una misma familia) que no se dejen seducir por nuevas ediciones de libros de texto a menos que, tras un estudio minucioso, observen que los cambios de contenido y el avance pedagógico de la nueva edición realmente lo justifiquen.
  • El libro digital, como alternativa o complemento al libro de papel, es una opción que a pesar de su presencia todavía residual (un 3,29 % de la facturación según ANELE), es cada vez más frecuente. Entre sus ventajas destacamos que aligeran la mochila, que cuentan con ejercicios autoevaluables, mejorando la autonomía del alumno, que son herramientas interactivas y que aportan novedosos recursos didácticos y sus precios económicos. La otra cara de la moneda consiste en la necesidad de contar con un dispositivo, generalmente caro y delicado, para su uso, así como la presencia de trabas (contraseñas, duración limitada de la licencia de uso), que impiden su reutilización una vez finalizado el curso.

Desde OCU destacamos la importancia del rol de los centros educativos en el diseño de la cesta de libros de texto y consideramos imprescindible que éstos tomen consciencia de la importancia de su papel, diseñando planes de estudio acordes a las necesidades reales de los alumnos y cuyo impacto económico resulte asumible para las familias.