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¿Diésel más caro? Injusto… e ineficaz

21 septiembre 2018
emisiones contaminación coches

21 septiembre 2018

La persecución de los vehículos diésel es, para OCU, injusta para los consumidores y una medida ineficaz desde un punto de vista medioambiental. Lo que se debe combatir es el uso de los vehículos más contaminantes, independientemente del combustible.

Para OCU, la subida del impuesto al diésel propuesta por el Ministerio de Hacienda es injusta, y además no será una medida eficaz.

Es cierto que los vehículos diésel tradicionalmente emitían muchas más partículas que los de gasolina, pero la generalización de los filtros de partículas en los coches diésel y los nuevos motores de gasolina de baja cilindrada han hecho que actualmente unos y otros estén muy igualados, por lo que también los impuestos de ambos combustibles deberían igualarse.

La demonización de los vehículos con motores diésel no tiene sentido: lo que debe perseguirse es el uso de los coches más contaminantes, independientemente del combustible utilizado.

No se puede “castigar” a los consumidores

Las restricciones a los vehículos con diésel afectarán sobre todo a los consumidores con vehículos más antiguos, que probablemente sean quienes tengan más dificultades para comprar un coche nuevo que contamine menos: es indispensable, por tanto fomentar ayudas y facilitar alternativas para la adquisición de esos vehículos menos contaminantes.

Además, al contrario de lo que supuestamente se pretende evitar con la actual propuesta fiscal, este obstáculo al diésel provocará una bajada en las ventas de estos coches y un envejecimiento del parque móvil, lo que, a la larga, se traduce en un aumento de las emisiones de CO2 en los próximos años, porque los coches de gasolina emiten más CO2 que los de gasóleo.

De momento deben coexistir ambos motores, hasta que los coches eléctricos sean una posibilidad real para todos los consumidores.

La solución, marcar límites de contaminantes

Es necesario reducir el impacto medioambiental de los coches… pero la solución no es perseguir un tipo determinado de combustible, sino establecer unos límites de contaminantes durante el proceso de homologación de los vehículos, como las que ya existen, pero en condiciones reales: así además se evitarían sucesos como el Diéselgate, del que se acaban de cumplir tres años sin que los afectados hayan recibido las compensaciones que exigimos.


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