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Conservar vino en casa: en qué fijarse

13 abril 2016
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13 abril 2016

Como aficionado al vino, quizá tengas en tu casa una pequeña bodega con tus vinos favoritos. Conservarlos en buenas condiciones es vitar para poder disfrutar de ellos como merecen. Cerciórate de que es así.

A cualquier aficionado le gustaría tener una bodega en casa. Lamentablemente las condiciones de conservación que podemos tener en nuestros hogares no suelen ser las más adecuadas para almacenar vino. Y ademas, la mayoría de los vinos no van a mejorar con el tiempo, y si no se guardan bien podemos acabar estropeándolos. 

¿Sabes a qué debes prestar atención si conservas vino en casa? Te lo contamos, y también algunos consejos prácticos para gestionar bien tu bodega casera.

La temperatura. La más favorable para el completo desarrollo de los vinos ronda los 12 ºC. Se permite algún grado más o menos, aunque se considera que no deben sobrepasarse los 4 o 5 ºC por encima o por debajo de ese límite. Los cambios bruscos de temperatura son muy perjudiciales para el vino; este aspecto es sumamente importante en nuestras casas, ya que tendrá que soportar la calefacción en invierno y al aire acondicionado en verano.

La luz. Es uno de los peores enemigos del vino que, incluso a corto plazo, puede acabar estropeando hasta los mejores caldos, ya que acelera los procesos de oxidación. 

  • En la habitación donde guardes tu vino opta siempre por bombillas de poca potencia, y nunca fluorescentes o lámparas halógenas.

Las vibraciones. Para envejecer bien, un vino requiere reposo absoluto y estar al abrigo de las vibraciones. 

  • Una bodega no puede situarse en el mismo cuarto que la lavadora ni cerca de una vía de circulación de mucho tráfico, por poner un ejemplo.

Las estanterías. El único requisito imprescindible es que permitan mantener las botellas en posición horizontal, de forma que el corcho esté en contacto con el vino, salvo el caso de los vinos generosos, que se pueden almacenar verticalmente. 

  • Asegúrate de que todas las botellas tengan fácil acceso y que no haya que mover unas para alcanzar otras.

La humedad. Una condición esencial para la conservación del vino es que el ambiente no sea muy seco. Lo ideal es un 60 % de humedad relativa, que puede controlarse fácilmente gracias a un higrómetro. Hasta el 75 % es tolerable, pero a partir de ahí, es fácil que aparezcan mohos. Sin embargo, por debajo del 60 % de humerdad, el corcho puede secarse, lo que facilitaría que el aire entrase en contacto con el vino, estropeándolo. Y además, favorece su evaporación.

  • Se puede combatir el exceso de humedad poniendo en la pieza un recipiente con arena, sal de cocina o materiales absorbentes especiales. Por el contrario, la falta de humedad se puede contrarrestar poniendo recipientes con agua.

El espacio. Es importante calcular el espacio necesario, echar cuentas y ver cuántas botellas deseas almacenar. Debes considerar cuántas botellas vas a consumir día a día y qué cantidad se puede almacenar y consumir en situaciones especiales. 

  • Como la mayoría de los botelleros no permiten reconocer la botella desde fuera, es recomendable ponerles una etiqueta para evitar mover la botella para su identificación.

La ventilación. La bodega debe estar bien ventilada y carecer de olores. 

  • No se deben almacenar en el mismo espacio otro tipo de alimentos, como quesos, ajos, jamones, etc., porque pueden ceder olores no deseados al vino. Es especialmente desaconsejable almacenar en el mismo local sustancias químicas como pinturas o disolventes, depósitos de combustible o calderas, ya que también pueden emitir olores. Cuidado pues con usar la despensa o el trastero para ese cambio.

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