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Alimentos de buen nombre y dudoso apellido

21 septiembre 2015
etiquetas trampa

21 septiembre 2015

Las marcas saben lo que hacen con la comida: ponen en letra grande lo que suena bien y queda bonito. Hace falta empollarse la letra pequeña para comprobar lo que de verdad te vas a tragar. Pero a los prosumidores es difícil colársela y su radar detecta toda etiqueta engañosa. 

El DNI de un alimento envasado es su etiqueta. Es lo que debes leer para saber lo que lleva y lo que no lleva. 

La información es una cosa y la publicidad otra bien diferente, pero con la legislación actual las marcas disfrutan de un amplio margen para jugar a la confusión.

Por eso no nos gusta la legislación actual. Por eso queremos cambiarla. Por eso necesitamos tu firma

Confundir es desinformar

Si mediante imágenes o palabras insinúo que mi producto tiene algo que en realidad no tiene (o si parece que lleva mucha más cantidad de un ingrediente de la que realmente lleva) lo que estoy haciendo es confundir al consumidor. 

Como quiero vender más y la ley me lo permite, diseño una etiqueta perfecta para hacerle creer lo que no es. 

Pero los consumidores son cosa del pasado. Ahora lo que hay son prosumidores que se informan y devoran la letra pequeña de las etiquetas. Prosumidores que tienen un mensaje para las marcas: con la comida no se juega

Prosumidores que denuncian las #EtiquetasTrampa que les complican la vida: 

  • El paté de ciervo que en realidad es paté de cerdo (ingrediente principal) con un 20% de ciervo. 
  • El "arroz choco" que en realidad tiene un 47% maíz (y tan solo un 24% de arroz). 
  • El zumo de remolacha que tiene un 84% de manzana (y menos de un 7% de remolacha). 

Con la comida no se juega: exigimos reglas

Resulta evidente que las marcas van a llegar hasta donde se las permita. 

Por eso OCU exige una normativa que establezca de manera clara:

  • el porcentaje necesario para que un ingrediente pueda ser destacado mediante palabras/imágenes por encima del resto.

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