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¿Yogur natural o azucarado?

21 septiembre 2018
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21 septiembre 2018

Cuando hablamos de yogur nos referimos a la leche fermentada que se obtiene por la acción de los Lactobacillus bulgaricus y Streptococcus thermophilus. A partir de esta receta básica, los fabricantes van añadiendo ingredientes para adaptar su producto al gusto del consumidor, incluido uno de los más polémicos: el azúcar.

Hace unos años, la Organización Mundial de la Salud (OMS) hizo una serie de recomendaciones sobre la ingesta de azúcar. En ellas, aconsejaba que nuestro consumo de azúcares añadidos fuera inferior al 10 % de nuestra ingesta calórica (unos 50 g diarios en un adulto sano) y que si lo limitábamos al 5 % (25 g) era mucho mejor.

Pues bien, un estudio reciente ha revelado que el contenido de azúcar en los yogures que actualmente hay en el mercado es tan dispar que puede desvirtuar su calidad nutricional. Esto quiere decir, y si tenemos en cuenta las recomendaciones de la OMS, que elegir el yogur correcto puede influir mucho en nuestra salud y nutrición. Te lo explicamos.   

Atrapados por el sabor dulce

Los yogures naturales (desnatados o no) tienen de media un 4 % de azúcar, el cual procede de la lactosa que hay presente de manera natural en la leche. Por suerte, este azúcar no entra dentro de los cálculos de la OMS que hemos comentado antes y, por tanto, no supone ningún problema.  

Ahora bien, y muy a nuestro pesar, en el mercado los yogures que más abundan son los de sabor dulce y este se consigue añadiendo azúcar al producto. Un yogur natural azucarado o aromatizado (los de sabores) tiene de media 10 % de azúcar añadido. Esto es entre 8-14 g de azúcar por unidad, lo que equivale a 2 azucarillos y el 20 % de la cantidad máxima recomendada por la OMS.

Si eres de los que compra yogures con frutas porque piensas que es un producto “más saludable”, sentimos informarte de que el contenido medio de azúcar añadido de estos yogures está en torno al 9 % (11 g por unidad). Es más, y al contrario de lo que se suele pensar, este porcentaje mayor no se debe al azúcar naturalmente presente en la fruta, ya que este tipo de yogures son preparados donde la presencia de fruta es ridícula.

Dentro de las bebidas fermentadas (tipo los bífidus o los que ayudan a bajar el colesterol), la situación no mejora mucho. Los valores de azúcar añadido son los mismos que en los yogures azucarados, alrededor del 8 %. No obstante, las unidades son menores y, gracias a esto, la ingesta se “limita” a 8 g de azúcar por botellita (un 16 % de la recomendación de la OMS).

Los yogures no son un refresco

Una práctica errónea es comparar la cantidad de azúcar añadido en los yogures (8 %) con la de los refrescos (11 %). Haciendo esto, estamos situando a los yogures y a los refrescos al mismo nivel, cuando no es así. Nunca debemos perder de vista que normalmente se consumen 125 g de yogur frente a los 200 ml de refresco (1 vaso). Esto equivaldría a 10 g de azúcar en un yogur frente a 22 g en la bebida.

En definitiva, el yogur sin azúcar ni edulcorantes es un alimento que debería tener un sitio reservado en nuestra dieta. Mientras que los refrescos solo tienen una alternativa: el agua.

Aprende a disfrutar del yogur natural

Si no sabes decir “no” al dulce y decides optar por los yogures edulcorados con la idea de que no son tan malos, es importante que sepas que estos productos también pueden tener azúcar. Por tanto, lee bien el etiquetado para no llevarte sorpresas, ya que algunos yogures consiguen el sabor dulce combinando azúcares con edulcorantes. En estos casos, el contenido en azúcar está en torno al 3% (casi 1 terrón por unidad).

En OCU aconsejamos educar el paladar a un sabor menos dulce y, sobre todo, más natural. Por ejemplo: cuando vayas a comprar yogures, elige los naturales y añádeles fruta natural, frutos secos o semillas para sustituir el azúcar.  


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