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Huevos: un alimento redondo

09 febrero 2017
Huevos

09 febrero 2017

Consumir huevos no tiene ningún secreto. Hacerlo evitando riesgos, sí. Sabroso, barato y con unas propiedades nutricionales excelentes, te lo contamos todo sobre los huevos: cómo distinguir los frescos de los viejos, cómo manipularlos, cómo conservalos y cómo tomarlos de manera adecuada. Y olvída muchas creencias populares y mitos.

Tipos y valores nutricionales

Los huevos que se venden habitualmente en las tiendas están clasificados por su calidad y su peso y tamaño, aunque en los establecimientos únicamente los encontraremos de categoría A, que es la mejor. Los de categoría B presentan algún defecto y sólo se utilizan en la industria alimentaria, no se ponen a la venta en las tiendas.

Por peso y tamaño podemos encontrar huevos talla XL, que son los de más de 73 gramos; de categoría L, los de entre 63 y 73 g; los M, de entre 53 y 63 g; y los P, de menos de 53 gramos.

En ocasiones algunos huevos indican en el envase las palabras Extra o Extrafrescos, lo que indica que se ponen a la venta durante los 9 días siguientes a su puesta.

Significado de los códigos

Los huevos lucen un código que indica el tipo de cría de las gallinas ponedoras y que se cifra del 0 al 3:

  • 0 para gallinas ecológicas. Salida permanente al aire libre y pienso ecológico.
  • 1 para las gallinas camperas. Con salida permanente al aire libre.
  • 2 para las criadas en el suelo. Las gallinas pueden moverse dentro de un gallinero cubierto.
  • 3 para las criadas en jaula. Se alojan en jaulas para facilitar la recogida de huevos.

Las dos letras siguientes indican el país de procedencia del huevo y los siguientes dígitos identifican la granja concreta con un número para la provincia, otro para el municipio y el resto es la explotación dentro de ese municipio.

Información etiqueta huevo

Los ecológicos, hasta 5 veces más caros: ¿merecen la pena?

Los huevos ecológicos pueden superar los 0,50 euros la unidad y los de corral, los 0,30 euros. Mientras que un huevo de gallina criada toda su vida en una granja cubierta puede encontrarse desde 0,10 euros. Es decir, las diferencias entre unas categorías y otras pueden alcanzar el 500%. ¿Merece la pena? Pues tal y como nos cuenta el experto José Luis Campo, no hay evidencias científicas concluyentes que permitan asociar por sistema un determinado tipo de producción a más bienestar o mejor calidad. Esto depende de unas buenas instalaciones, del adecuado manejo de los lotes y de la adaptación de los tipos de gallina a la forma de explotación escogida.

En realidad, la frescura del producto influye más en el gusto que cualquier otro factor, mientras que sus valores nutricionales están sobre todo relacionados con el tipo de alimentación de las aves: el contenido lipídico y de oligoelementos (minerales) puede variar según el pienso que reciban, así como la composición en ácidos grasos y vitaminas liposolubles, especialmente la vitamina D3.

¿Blanco o moreno? El color no importa

En España se dispensan huevos de cáscara marrón y blanca, aunque los que más se consumen son los huevos morenos, procedentes de gallinas de plumaje castaño rojizo. Se trata de una cuestión exclusivamente estética, puesto que el color de la cáscara no influye ni en el sabor, ni en la calidad, ni en el valor nutritivo. Pese a las leyendas al respecto, la única razón es comercial: las gallinas blancas precisan de un sexado japonés, una técnica de selección más cara y compleja.

El color de la cáscara de un huevo viene dado únicamente por la raza de la gallina que lo haya puesto y la alimentación que haya recibido el animal. Por ejemplo, si la gallina se alimentan con maíz y éste tiene colorantes, la cáscara del huevo tenderá a ser más amarilla.


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