Informe

Las jarras purificadoras de agua no pasan el filtro

28 agosto 2012
jarra

28 agosto 2012

La principal conclusión que extraemos del análisis de nueve jarras purificadoras es demoledora: o no hacen nada o empeoran la calidad del agua del grifo. Solo una de ellas es aceptable.

El agua, como estaba

Los modelos analizados son: JATA JH01, TEFAL Kiara, AUCHAN Alcampo, ARIETE Hidrogenia 130, modelo 2800, BRITA Marella, LAICA Stream Line, BIOCERA Anti-oxidant Alkaline, BRITA Elemaris y AQUALIS Star Lyf.

La operación se repitió hasta cuatro veces con la misma jarra: al estrenarse el cartucho filtrante (una vez desechadas las tres primeras jarras, como se recomienda), a los 15 días, al mes, que es cuando termina el plazo aconsejado de uso del cartucho; y una semana después de agotarse éste.

Los resultados son demoledores y la mayoría de las jarras analizadas no obtiene una buena nota: dejan el agua como estaba e incluso la empeoran.

Las jarras Biocera y Aqualis ni endurecen ni ablandan el agua, los dos modelos de Brita, Ariete y Auchan la ablandan más de la cuenta en los primeros filtrados y, por lo tanto, conviene desecharlos.

En cuanto a la eliminación del arsénico y de algunos metales (aluminio, cromo, plomo y níquel), hay jarras que actúan bien contra algunos de ellos, pero que son ineficaces con los otros. La jarra Aucham, por ejemplo, se lleva por delante la mayor parte del plomo y del níquel, pero deja pasar casi todo el arsénico.

Donde más destacan las jarras es en el filtrado de moléculas orgánicas, como las de los disolventes, que llegan al agua a partir de los vertidos industriales, o los trihalometanos, que se forman al combinarse materia orgánica y cloro. Algunos modelos restan un pequeño porcentaje, pero otros, como Auchan o Brita Elemaris retiran el 90% de estas sustancias, a menudo responsables de los malos olores y sabores.

Frente a los nitratos, provenientes casi siempre de los abonos agrícolas, los resultados decepcionan. Pero lo peor es que algunos modelos liberan una sustancia ausente del agua del grifo, el amonio, que proviene de los compuestos que se forman al esterilizar el filtro de fábrica. No es tóxico, pero se puede descomponer en nitritos y nitratos, sustancias perjudiciales para la salud, sobre todo en los niños.

En cuanto a la calidad higiénica del agua, la carga de microbios crece según el filtro envejece, sin llegar a niveles peligroso, ni siquiera cuiando se incumple el consejo de guardar la jarra en la nevera.

Consulta nuestro Comparador de jarras purificadoras para ver los resultados obtenidos de cada una de ellas.