Informe

Aguas minerales

01 agosto 2017
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01 agosto 2017

Todos sabemos las bondades del agua. El agua corriente del grifo es la mejor opción, de buena calidad y más económica. Pero las aguas minerales envasadas se han hecho un hueco entre los consumidores, y en muchos sitios donde el agua no tiene buen sabor no hay más alternativa. No obstante, no todo el agua que viene en botella es igual.  Entre unos productos y otros hay muchas diferencias... 

Para qué la vas a usar

También en el agua hay modas y tendencias. No te dejes llevar ciegamente por lo que te digan, y ten claro para qué la necesitas.

¿Sólo como agua de mesa?

Lo mejor es el agua del grifo, esta debería ser la primera opción del consumidor. Pero lo cierto es que no siempre es posible, a veces no hay agua corriente o se producen cortes del suministro.Y hay muchas regiones donde el agua del grifo sabe mal... Si el agua de tu zona es de mala calidad o tiene mal sabor, aunque beberla no implique un riesgo para la salud, ya que pasa todo tipo de controles, es habitual recurrir al agua embotellada, normalmente de mineralización débil o muy débil: son aptas todas las aguas de nuestro análisis.

¿Vas a usar el agua para preparar alimentos infantiles?

Entre las aguas de nuestro estudio algunas (15) indican expresamente que son aptas para consumo de niños. Los criterios para que un agua mineral natural sea apta para la preparación de alimentos infantiles son recomendaciones. La propuesta de la AECOSAN tiene en cuenta 17 elementos y muchos de ellos, como el boro o el cobre no aparecen en la etiqueta. En general es bueno optar por aguas de poca mineralización.

¿Y el agua del grifo... es apropiada para preparar biberones y papillas? Es cierto que en zonas con una ganadería y agricultura intensiva el nivel de nitratos puede ser eventualmente demasiado alto para los más pequeños (la norma admite concentraciones de hasta 50 mg/l). Uno de los criterios propuestos por la AECOSAN es que la concentración de nitratos sea inferior a 10 mg/l en las aguas aptas para preparados de alimentos infantiles, tal y como recomienda la OMS. En estos casos estaría justificado recurrir al agua mineral para preparar los biberones y las papillas de los menores lactantes

¿Aguas aptas para determinadas dietas? 

La carga mineral del agua, sea envasada o del grifo, puede ser muy diferente según de donde proceda, pero por lo general es baja. Suficiente para proporcionar al agua un cierto sabor, pero, al contrario de lo que se anuncia, insuficiente para asegurar que influye decisivamente en la salud de quien la beba. Por ejemplo:

  • Se dice que un agua de mineralización muy débil es mejor para los riñones... sin embargo, según la Asociación Española de Urología no hay evidencia científica que lo demuestre.
  • También se dice que hay aguas minerales envasadas que son digestivas (las que llevan burbujas y las ricas en sulfatos y bicarbonatos)... Pudiera ser, pero en cualquier caso, sus efectos serían bastante limitados.
  • Hay aguas minerales que se anuncian como aptas para dietas bajas en sodio al contener menos de 20 mg por litro. No obstante, también hay muchas aguas del grifo que están muy por debajo de dicho límite, como las de Madrid, Burgos, Granada o Vigo. Y aun cuando se bebieran dos litros diarios de la más rica en sodio de entre las minerales más vendidas (Manantial Cautiva, con 97 mg de sal/l), la ingesta de sodio solo representaría el 10 % de la ingesta máxima recomendada por la Organización Mundial de la Salud.

En definitiva, también en el agua hay mucho márketing: ningún agua por si sola va a hacer ningún milagro.