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Contrato de arrendamiento de vivienda

16 mayo 2021
contrato

Para que un alquiler tenga éxito, hacen falta varias cosas: un inquilino formal y bien elegido, un casero comprensivo y consciente de sus obligaciones, y un contrato de alquiler bien redactado, completo y sin resquicios por los que puedan colarse los malentendidos. Seas casero o inquilino, te ofrecemos un modelo de contrato de arrendamiento que cumple esas características, así como un modelo de inventario de entrada, muy útil para prevenir problemas derivados de las diferencias en el estado de la vivienda al iniciarse el alquiler y al tocar a su fin.

El alquiler de vivienda habitual es particular

Si vas a alquilar una vivienda, es muy importante que elijas a un inquilino serio que te inspire confianza.

Pero además, es importante que el contrato de alquiler en sí sea claro, completo y con poco espacio para el conflicto. Además, dada la cantidad de cambios norativos que ha habido en épocas recientes, es indispensable que redactes un contrato acorde a la legislación vigente.

Sírvete de nuestro modelo para estar seguro de que contiene todas las cláusulas que sientan las bases de una relación pacífica y conoce sus particularidades básicas:

  • Se trata de un contrato de arrendamiento que tiene por objeto proporcionarle al inquilino su vivienda habitual, lo que obliga a respetar unas normas diferentes de las que atañen a otros contratos: los de temporada (como podría ser el que dura únicamente un curso escolar o los meses de verano), los contratos de alquiler con fines turísticos o los que sirven para establecer la sede de una actividad económica.
  • La duración del contrato tiene una serie de limitaciones, por tratarse de un contrato de vivienda habitual: a partir de un mínimo de seis meses, puede pactarse por periodos de la duración que se desee, por ejemplo, de un año, pero el inquilino tiene derecho a sucesivas prórrogas anuales hasta completar cinco años en total, y el casero no se las puede negar, salvo que aduzca algunas razones muy concretas que deben figurar en el contrato; por ejemplo, que necesita la casa para él o sus hijos (y no vale solo con decirlo; tiene que ocupar realmente la casa como prometió). Pasados esos cinco años y si ninguna de las partes se opone con la antelación suficiente, el contrato se prorrogará de año en año hasta sumar tres, a voluntad del inquilino.
  • Para la firma no se exige ningún documento especial, aunque no es raro es que el casero le haya pedido previamente al inquilino que aporte algunas pruebas de su solvencia, como por ejemplo, nóminas recientes. La ley exige también que la vivienda cuente con un certificado energético, que el casero debe entregar al inquilino.
  • Por otro lado, lo normal es que en el momento de la firma el inquilino entregue la fianza al casero, que debe depositarla en el organismo autonómico designado para ello, para que se mantenga guardada hasta que el inquilino se marche, momento en el que podrían detraerse cantidades si se demuestra que hay desperfectos achacables al inquilino o que ha dejado de pagar alguna cantidad que debía.
  • Es aconsejable, además, elaborar un documento que indique el estado en el que se entrega la vivienda y los elementos que contiene, para hacer las comprobaciones pertinentes cuando el inquilino vaya a desalojar la casa al término del contrato. Puedes usar el que acompaña nuestro modelo.
  • El casero y el inquilino deben firmar dos copias del contrato y del inventario de entrada y guardar una cada uno, para hacer valer lo pactado si llega el caso.