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Reparar el móvil o la tablet tú mismo: toda una hazaña

20 noviembre 2020
Reparar uno mismo su móvil

Porque no te lo van a poner muy fácil. Nuestro estudio sobre reparabilidad de móviles y tabletas pone de manifiesto que los fabricantes hacen todo lo posible para desanimar a los consumidores a arreglarlos ellos mismos, incentivando la compra de uno nuevo. Sin embargo, en OCU apostamos por la sostenibilidad y la reparabilidad de los productos.

 

¿Puedes arreglar tú mismo el móvil?

Según nuestro Barómetro de obsolescencia prematura, el 60 % de las averías en los móviles se produce antes de los 2 años y un inquietante 29% de los problemas ocurre entre los 2 y los 3 años, cuando ya no está vigente la garantía.

reparar tabletas

Punto débil: pantalla y batería

Las averías más frecuentes en los móviles y las tabletas están relacionadas con la pantalla y la batería, y muchas de ellas no están cubiertas por la garantía al tratarse de piezas consumibles o desperfectos por el uso. Entonces, ¿qué hace el consumidor?

Pues, según nuestros datos, la mitad de los españoles intenta reparar su dispositivo móvil (un 50 %), pero solo un 6 % de ellos prueba a repararlo por sí mismo. Y no nos sorprende, pues solo el hecho de abrir las entrañas de su dispositivo anulará su garantía.

Los fabricantes quieren que solo los servicios técnicos oficiales abran sus dispositivos mientras estén en el período de garantía. En OCU creemos que el consumidor debería ser libre para elegir el servicio técnico sin perder la garantía. 

Pero... ¿y si ya no está en garantía o el problema no está cubierto por ella? ¿Qué posibilidades tiene el usuario para resolver el problema por sí mismo?

Nos ponen muy difícil reparar el móvil

Si estás contento con tu dispositivo, no tiene garantía y quieres repararlo, te enfrentas a una misión casi "imposible": lo hemos comprobado.

Hemos abierto y desmantelado 10 móviles y 4 tabletas para medir por primera vez su “índice de reparabilidad”, o la posibilidad de repararlo uno mismo.

Realizamos este experimento con dos de los “fallos” típicos, que afectan a los puntos débiles: nos enfrentamos a las tareas de sustitución de la pantalla y la de la batería

  • De entrada, el consumidor tiene que gastarse al menos 35 euros ya que la reparación requiere de unas herramientas especiales (a lo que hay que añadir el coste de la pantalla, de la batería o del hardware que se haya roto).
  • La búsqueda de las piezas. Los fabricantes no las venden. Tendrás que anotar la referencia y comprarlas online o en una tienda de reparación. Pero, aunque encuentres un repuesto, puede resultar muy difícil saber si se trata de una pieza original o no.
  • Es casi imposible encontrar disponible un posible manual paso a paso en las webs de los fabricantes para la sustitución de las piezas. Parece que los fabricantes no tienen interés en proporcionar información clara. Algunos (Apple y Samsung) ofrecen servicios de reparación, pero no con la intención de que se ocupe el propio usuario. En el mejor de los casos encontrarás algún vídeo en Youtube de otros usuarios que repararon previamente esa avería.
  • El tiempo que hemos tardado en abrir el dispositivo y acceder, tanto a la batería como a la pantalla, refleja la complejidad a la que se enfrentan los usuarios: 40 minutos para la batería de la Surface Pro 7 o algo más de 21 minutos para la pantalla del Motorola Moto G8 Power, por ejemplo. Cuanto más complicado sea, más probable será que se desanime o cometa un error

Fairphone: un móvil realmente sostenible

El Fairphone 3, con un ecosistema diseñado para ser reparado, aplasta al resto de móviles que hemos intentado reparar: bastan unos segundos para cambiar su batería (sin herramientas) y su pantalla (con un solo destornillador PH00, suministrado).

Además, ahora se puede actualizar al “Fairphone 3+” con un módulo de cámara (70 euros).

Fairphone 3

Este es el único ejemplo de sostenibilidad en nuestras florecientes sociedades de usar y tirar. Y la empresa está trabajando en unas placas base intercambiables (el componente más contaminante).

Al lado del Fairphone, los demás móviles demuestran que no son realmente "limpios: los Apple, por ejemplo, se volvieron muy complejos de reparar a partir del iPhone 7 debido a su estanqueidad, y requieren muchas herramientas específicas. En otros modelos, conseguir cambiar la batería o arreglar la pantalla es una misión realmente complicada, que no está al alcance de los usuarios. Un problema, sobre toro porque al final, la mayoría de los modelos fallan estrepitosamente. 

Comprar, usar y tirar no es la opción

Los fabricantes, obviamente, no muestran interés en reparar sus productos, prefiriendo vender uno nuevo. Pero en OCU creemos que los consumidores tienen derecho a poder reparar los dispositivos que han comprado.

Sin embargo, nuestra prueba demuestra que la reparabilidad está lejos de ser realidad en esta sociedad de consumo excesivo, donde el marketing alienta a comprar, usar y tirar en lugar de reparar.

  • Por un lado, aunque el consumidor quiera arreglar su dispositivo, a veces no es posible ya que no hay obligación de reparar el producto, ni siquiera durante la garantía (se lo pueden cambiar por otro o hacerle un reembolso).
  • Y cuando sí es posible repararlo fuera del período de garantía, probablemente pague un precio elevado comparado con el de compra (por ejemplo, el cambio de una pantalla suele costar unos 70 euros para teléfonos de gama baja, pero puede ascender a 200 o 300 euros para los top de gama), además de sufrir los inconvenientes de llevarlo al servicio técnico (hacer copia de seguridad de sus datos, resetear el móvil...).
  • Por otro lado, la opción de arreglarlo uno mismo es poco gratificante, como se ha demostrado en nuestro estudio, por lo que las posibilidades de repararlo son pocas.

OCU, por la reparabilidad y la sostenibilidad de los productos

Debemos evolucionar hacia un modelo circular en el que los productos duren el máximo y se reparen cuando se estropeen, para minimizar así el impacto ambiental de producir un producto nuevo.

La Unión Europea tiene previsto obligar a introducir un índice de reparabilidad en la etiqueta de los productos que evalúe la facilidad para arreglar el producto, la disponibilidad y el precio de los recambios, lo que será un importante paso adelante para mejorar la sostenibilidad.

¿Tú también quieres un mundo más sostenible, más solidario y más respetuoso con el medio ambiente? ¿Quieres saber cuál es tu huella ecológica? Apuesta por un futuro mejor y más sostenible, en beneficio de todos.

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