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Reputación online: entrevista con Ismael El-Qudsi

04 septiembre 2012
ismael

04 septiembre 2012

Ismael El-Qudsi es experto en Internet y redes sociales, ilustre tuitero, uno de los protagonistas de la revolución 2.0 en España... y también trabaja limpiando la reputación en Internet de muchas marcas y empresas. Hablamos con él sobre uno de los temas de moda: prestigio 2.0, o cómo navegar sin ensuciar nuestra imagen ni arrepentirnos de nuestro pasado.

¿Existe la reputación online?

Lo que existe es la reputación, a secas. Lo que piensa la gente de nosotros. En Internet está una parte, pero aunque se acceda online sigue siendo lo que se dice de nosotros.

Insultos, acoso, fotos comprometedoras... ¿De verdad sirve para algo reclamar?

Puede funcionar, pero el problema es que la mayoría de webs están en Estados Unidos y allí entienden que lo que manda es la libertad de expresión. Es muy complicado que borren nada. Tardas menos en posicionar en Google información positiva que en intentar hablar con un webmaster para que borre la información negativa.

Posicionar información positiva para mitigar las críticas... ¿Eso no es mentir?

¿Y qué es el marketing? No es mentir. Es destacar tus cosas buenas por encima de las malas.

Nos ponen verdes en Internet, pero si Google no se entera, ¿no pasa nada?

Google se ha convertido en un buscador de reputación. Por eso es muy importante que sus resultados no dañen nuestra imagen. Pero hay otro Internet que Google no puede leer: las redes sociales privadas tipo Facebook o Tuenti, lo que intercambiamos por email o por WhatsApp... Ahí también pueden insultarte, y lo peor es que es probable que ni te enteres de que lo están haciendo.

¿Es Google el malo de la película? Se niega a modificar sus resultados, aunque sea una vieja multa del BOE.

Google no tiene la culpa. Es solo un espejo que refleja la realidad. Podría decirse que es el notario que da fe de nuestra reputación. Culparle por ser fiel reflejo del BOE no tiene sentido. En todo caso, habría que pedir al BOE que ocultase nombres, pero ¿dónde termina el derecho a la información de los ciudadanos y dónde empieza el derecho al honor del individuo?

¿Y cómo protegemos nuestro honor?

Hay consejos básicos, como cambiar la configuración de Facebook para que nadie te etiquete en fotos. O no añadir a tu jefe como amigo. Parece lógico, pero ha habido despidos de gente que añadía a su jefe, se olvidaba de que estaba allí y un día escribía "estoy harto de mi jefe". Y para los padres: si no dejan a sus hijos solos en el parque, ¿por qué dejarles solos en Internet?

La Administración, las instituciones... ¿Pueden hacer algo?

Lo tienen difícil. Técnicamente es complicado bloquear el acceso a un gran número de webs que están en diferentes países, pero además ¿quién va a legislar eso? ¿Y dónde está el límite? ¿Censura o libertad de expresión? Si hay gente que comete abusos en Facebook, ¿qué vamos a hacer? ¿Bloqueamos Facebook?

Entonces, ¿no hay ninguna receta?

La educación es la receta. En España hay más de 10 millones de móviles que graban vídeos. Y en un segundo pueden estar en Internet sin pasar por ningún filtro. Y hay niños que tienen esos móviles. ¿Qué hacer? Educar. Cuando en los telediarios salen casos de vídeos de YouTube con agresiones a profesores o a compañeros de clase, el mensaje suele ser "¡mirad qué malo es Internet!". Pero los malos son los niños que pegan, los niños que se ríen de su profesor y luego lo suben a la Red.

Nos da miedo y vamos con cuidado. Ahora que hemos aprendido a tomar precauciones, ¿es Internet más aburrido que antes?

Totalmente. Hay veces en que no distingues entre una persona y una empresa. Ahora en Internet muchas personas resultan tan impersonales que parecen una corporación.     

Un último consejo para no perder la cabeza con esto de la reputación online.

Hay que tener la piel de elefante: dura y que los insultos te resbalen.

 


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