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Las bacterias cobran fuerza ante los antibióticos

10 mayo 2016
preservativo

10 mayo 2016
Hay enfermedades que se extienden y comienzan a mostrarse resistentes a tratamientos hasta ahora efectivos. Es el caso de algunas nuevas cepas de gonorrea, que parecen estar venciendo la batalla a la azitromicina, un antibiótico habitual para combatirla.

Pese a algunas creencias populares, la gonorrea no es una enfermedad del pasado y ni mucho menos está erradicada. De hecho, los datos de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica muestran que en España los casos de gonorrea casi se han multiplicado por cinco desde el año 2000, y en 2014 el número de casos cuantificados ascendió a a 4.562.

Se trata de un buen ejemplo de que la amenaza de la resistencia bacteriana a los antibióticos es todavía muy real.

La gonorrea o gonococia es una enfermedad infecciosa de transmisión sexual (por vía vaginal, anal u oral), causada por una bacteria. Afecta a mujeres y hombres, aunque sus complicaciones son especialmente importantes en el sexo femenino, ya que puede extenderse al útero y dar lugar a la denominada Enfermedad inflamatoria pélvica, que se caracteriza por dolor pélvico crónico, infertilidad y embarazos ectópicos.

En el caso de los hombres, la complicación más frecuente es la infección de la uretra (uretritis gonocócica), que suele manifestarse con secreción purulenta y/o dolor al orinar.

La gonorrea está ahora de plena actualidad después de que el servicio de Salud Pública de Inglaterra anunciara en su web que los casos de gonorrea resistentes al tratamiento con azitromicina (el antibiótico que combinado con ceftriaxona constituye el tratamiento de elección en ese país) han aumentado notablemente y se han extendido por todo el país desde finales del 2014, cuando se dieron los primeros casos de resistencia.

Esta nueva cepa se mantiene por el momento sensible a la ceftriaxona, pero las autoridades sanitarias británicas están muy preocupadas porque de extenderse la resistencia a la azitromicina no habrá modo de retrasar o impedir que surjan también resistencias a este segundo antibiótico, y nos encontraríamos con que en pleno siglo XXI no habría tratamiento eficaz para la gonorrea.


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