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Excipientes: qué son y para qué sirven

19 octubre 2016
excipientes

19 octubre 2016

Los medicamentos están compuestos por dos tipos de sustancias: los principios activos, que tienen un efecto terapéutico, y los excipientes, necesarios para que el principio activo cumpla su objetivo... pero no exentos de riesgo para determinadas personas sensibles. Entérate bien.

¿Para qué se usan?

Los medicamentos están constituidos por dos tipos de sustancias: los principios activos, las sustancias responsables de prevenir, tratar o curar una enfermedad, y los excipientes, sustancias que se mezclan con ellos y pueden llegar a constituir el 90% de la composición total de un medicamento.

Para qué sirven los excipientes

Un excipiente farmacéutico es un aditivo que se añade al principio activo para darle forma, conservarlo, facilitar su ingesta o regular su actividad en nuestro organismo. Así, los excipientes:

  • Aumentan el volumen de la fórmula, pues las cantidades de principio activo por dosis a veces son sumamente pequeñas.
  • Aseguran la estabilidad del principio activo, actúan como conservantes o antioxidantes
  • Permiten "vehiculizar" ese principio activo, como lubrificantes, viscosizantes, deshidratantes, aglutinantes, espesantes...
  • Como colorantes, edulcorantes y aromatizantes mejoran las propiedades organolépticas (es decir el sabor, el olor y la apariencia) del farmaco facilitando su ingesta.
  • Mejoran la biodisponibilidad (es decir la cantidad de fármaco que llega al torrente sanguíneo).

¿Son peligrosos?

El principio activo es, como su indica su nombre, la sustancia que actúa, es decir, la que cura o trata. Normalmente es también la sustancia susceptible de causar efectos no deseados... Pero no es la única: algunos de los excipientes que se mezclan con ella, aparentemente inocuos, también pueden causar daños a determinados grupos de personas.

Lo ideal es que los excipientes no produzcan ningún tipo de efecto ni farmacológico ni tóxico sobre el organismo, es decir, que sean inertes.  Y la mayoría lo son. Pero en determinadas circunstancias (personas con problemas de alergia o intolerancias alimentarias), algunos excipientes pueden dar lugar a reacciones adversas de distinta gravedad: desde reacciones alérgicas leves a shock anafiláctico, por ejemplo, la tartrazina (E-102), un colorante azoico empleado en jarabes, puede desencadenar broncoespasmos en niños asmáticos. 

La Agencia Europea del Medicamento ha establecido un listado de excipientes de declaración obligatoria, es decir, los fabricantes están obligados a declarar en el etiquetado del medicamento la presencia de estos excipientes en la composición junto con la advertencia correspondiente.


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