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Incontinencia urinaria: hay soluciones

31 julio 2013
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31 julio 2013

Son muchas las personas aquejadas por algún tipo de incontinencia urinaria, especialmente entre los más mayores. Nuestro consejo para ellos es que no se resignen y pidan ayuda a su médico, pues se trata de un problema que sí tiene solución.

Incontinencia urinaria: síntomas, causas, tratamientos

Es un problema que afecta sobre todo a las personas mayores, aunque no es algo privativo de la tercera edad.

Si eres una de las personas afectadas por la incontinencia urinaria, piensa que no estás sola: en España hay alrededor de 2.300.000 ciudadanos afectados, es decir, casi un 6 % de la población general sufre esta enfermedad en mayor o menor grado.

De ellos, aproximadamente un 75 % son mujeres de diferentes edades y el 25 % varones.

La edad es quizá el factor que más se asocia al problema, pero es entre las personas de 50 a 60 años donde hay un mayor número de incontinentes.

Esto no significa que la edad implique la aparición de incontinencia en todas las personas. Lo cierto es que la incontinencia urinaria puede manifestarse a cualquier edad y en los dos sexos. Las mujeres suelen verse afectadas en edades más tempranas, pero a partir de los 65 años, la incidencia se iguala.

La micción

La micción es un proceso mediante el cual se produce el vaciamiento de la vejiga llena. Para controlar la eliminación de la orina se necesita que haya una buena coordinación entre la vejiga y la uretra. Unas pequeñas nociones de fisiología, te ayudarán a entender mejor el proceso.

La vejiga urinaria es una cámara de músculo liso, compuesta principalmente por dos partes: el cuerpo, donde se recoge la orina, y el cuello, que desemboca en la uretra.

La vejiga se va llenando de la orina procedente de los uréteres, que a su vez procede de los riñones. La persona no siente nada hasta que se alcanza cierto volumen de orina y empieza a notar ganas de orinar. Esta sensación aparece gracias a la inervación de la vejiga: los nervios que recogen información de su volumen llevan dicha información hasta el cerebro, y cuando la vejiga debe ser vaciada porque está llena (puede almacenar de 350 a 600 ml de orina), el cerebro interpreta “ganas de orinar”: entonces, de manera voluntaria, la persona relaja el esfínter uretral que permite la salida de la orina al exterior.

Cualquier otra situación no fisiológica que provoque que la presión vesical sea superior a la uretral puede producir pérdidas de orina y, por tanto, incontinencia.

El proceso de micción

La orina llega a la vejiga procedente de los riñones a través de los uréteres 

  • La vejiga se va llenando, de manera que la presión en su interior va aumentando paulatinamente 

  • Cuando la presión vesical (en el interior de la vejiga) es mayor que la presión uretral (en el interior de la uretra), se activa el reflejo de la micción, lo que provoca un deseo de orinar. La persona relaja voluntariamente el esfínter externo uretral para dar paso a la salida de orina.

  • La micción voluntaria precisa también de la relajación de los músculos del perineo , que permiten que la orina salga al exterior.

pérdidas de orinas

 

Incontinencia urinaria transitoria

La incontinencia en los adultos es síntoma de algún trastorno principal subyacente. Puede ser transitoria, o bien ser algo ya establecido. Según la localización y la causa de dicho trastorno, hay distintos tipos.

La mitad de los casos de incontinencia son temporales (incontinencia transitoria), es decir, la causa es reversible y de duración relativamente corta (inferior a unas 4 semanas).

Entre las causas más frecuentes de este tipo de incontinencia podemos citar las siguientes: movilidad difícil, lenta o dolorosa, cistitis, estado de confusión agudo y efectos secundarios de ciertos medicamentos (ansiolíticos, hipnóticos, antipsicóticos, antidepresivos, opiáceos, diuréticos, etc.). Y también la ingesta de agentes irritantes como el café o el alcohol.

En todos estos casos, una vez que desaparece el factor desencadenante, desaparece también la incontinencia.

 

Incontinencia urinaria de esfuerzo 

A las personas que sufren de este tipo de incontinencia, también conocida como de estrés o de carga, se les escapa la orina en el momento en que se produce una presión fuerte en la cavidad abdominal, por ejemplo, al estornudar, al toser, al reír, al levantar un peso, etc.

 

A quién afecta

Es particularmente frecuente entre las mujeres, siendo poco habitual en el hombre.

Características

El mecanismo de acción es un debilitamiento de la base de la pelvis combinado con una disfunción esfinteriana. Dependiendo del grado, la incontinencia puede ir desde muy ligera a grave.

Causas principales

A menudo se trata de una secuela de los embarazos y partos, ya que pueden modificar la posición de la vejiga y de la uretra, comprometer su funcionamiento normal y provocar un relajamiento de los músculos del perineo (región romboidal que comprende desde el pubis hasta el cóccix). Hoy en día, con la práctica generalizada de la episiotomía en el parto, se ha conseguido reducir este problema.

Otros factores que pueden desencadenar la incontinencia urinaria son la menopausia (por la modificación hormonal que se produce), una modificación de la posición normal del útero (prolapso) o un aumento de su volumen, el estreñimiento crónico, la obesidad, problemas renales, y también malos hábitos en cuanto a la forma de orinar.

Incontinencia urinaria de urgencia

También conocida como incontinencia espástica. El problema consiste en una necesidad urgente de orinar, tan apremiante que no da tiempo a llegar al cuarto de baño, produciéndose entonces la pérdida de orina. Es el tipo de incontinencia más frecuente en ancianos.

 

A quién afecta

Sobre todo a las personas de edad más avanzada, algo más a los hombres que a las mujeres.

 

Características

Las repentinas ganas de orinar se producen por una hiperexcitabilidad de la musculatura de la vejiga, que provoca contracciones involuntarias del músculo detrusor durante la fase de llenado.

Causas principales de incontinencia urinaria femenina

  • Infección de las vías urinarias (cistitis, uretritis, por ejemplo) que provoca la irritación de la vejiga o de la uretra, lesiones debidas a quimioterapia o radioterapia, etc., algunos medicamentos, por ejemplo los diuréticos (desaparece al retirar el fármaco, es decir, es transitoria).
  • El alcohol y la cafeína.
  • Algunas patologías como la enfermedad de Parkinson, esclerosis múltiple, enfermedad de Alzheimer, accidentes cerebrovasculares, etc.
  • Causa desconocida (la llamada vejiga inestable idiopática), que representa la mayoría de los casos de este problema.

Incontinencia urinaria por rebosamiento

Se producen pérdidas involuntarias de orina en una vejiga sobredistendida y repleta: cuando la presión intravesical supera la presión uretral máxima, independientemente de cualquier aumento de presión intraabdominal, se escapa al exterior la orina.

 

A quién afecta

Es más frecuente en hombres de edad avanzada.

 

Características

La pérdida involuntaria de orina se produce porque el flujo de la orina sufre alguna obstrucción, y aunque la vejiga se llena, no se vacía con normalidad y termina por desbordarse.

 

Causas principales

  • Ciertas enfermedades neurológicas: como consecuencia de determinados problemas del sistema nervioso, por ejemplo enfermedades neurológicas que dañan el cerebro, la médula espinal o los nervios que desempeñan una función importante en el mecanismo de la micción.

Algunos ejemplos de estas enfermedades son la espina bífida severa, la enfermedad de Parkinson, hemorragia cerebral, lesiones de la médula espinal como consecuencia de un accidente, etc. Debido a la enfermedad neurológica no existe conexión nerviosa que permita el control voluntario, por tanto, cuando la vejiga se ha llenado y la presión vesical es mayor que la uretral, se produce el vaciamiento espontáneo. 

En este caso no hay un grupo de edad ni de sexo más predispuesto que otro. 

  • Obstrucción del tracto de salida urinario, siendo el motivo primordial de esto la hipertrofia de la próstata (que obstruye la uretra). Pero también puede deberse a un tumor de la vejiga o de la uretra.
  • En ocasiones, determinados medicamentos como ciertos antidepresivos, AINE, antihistamínicos, etc. Suele tratarse de una incontinencia transitoria.

¿Cómo tratar la incontinencia urinaria en la mujer?

Si la persona que sufre incontinencia asume la enfermedad como algo inevitable y no acude al médico, puede terminar padeciendo otros problemas: infecciones urinarias, enfermedades dermatológicas o aislamiento social.

¿Qué se puede hacer? Existe un amplio abanico de posibilidades. En primer lugar, hay que comprobar si se debe a un factor externo que puede eliminarse, como ciertos medicamentos (por ejemplo, antidepresivos) o una infección (por ejemplo, cistitis). A continuación, hay que ver si corrigiendo algunos hábitos se alivia el problema. La fisioterapia ayuda en muchos casos. También existen medicamentos apropiados para la curación. A veces hay que recurrir a la cirugía. Mientras se busca una solución, se pueden utilizar productos absorbentes especialmente indicados para la incontinencia de los adultos.

 

Prevenir la incontinencia urinaria: consejos evitar pérdidas de orinas

Cualquiera que sea el tipo de incontinencia urinaria que sufras, el tratamiento comienza por corregir algunos malos hábitos.

  • Hay personas que apenas beben durante el día, pero mucho por la tarde, lo que puede inducir a que se produzcan pérdidas de orina nocturnas. En estos casos, el médico les recomendará que repartan mejor las ingestas de líquido.

  • Algunas personas tienen la mala costumbre de esperarse hasta el último minuto para ir al servicio. A la larga, esto puede ocasionar problemas de vejiga.

  • A menudo, la forma de orinar también contribuye a la incontinencia: muchas mujeres contraen los músculos abdominales para soltar la orina, cuando lo que se debe hacer es simplemente relajar los músculos del perineo (región romboidal que comprende desde el pubis hasta el cóccix) y dejar que la orina fluya sin forzar. En estos casos hay que aprender a orinar correctamente.

  • En otras ocasiones, el exceso de peso o el estreñimiento crónico contribuyen a incrementar el problema. El paciente tendrá, pues, que modificar sus malos hábitos alimentarios.

  • Otros elementos nocivos sobre los que se puede actuar son el tabaco, el alcohol y el consumo excesivo de café. A veces hay que eliminar algún medicamento causante de la incontinencia (algunos somníferos); el médico analizará si se puede sustituir por otro que no presente este inconveniente.

Fisioterapia en la incontinencia urinaria en la mujer 

A las personas que sufren de este tipo de incontinencia, también conocida como de estrés o de carga, se les escapa la orina en el momento en que se produce una presión fuerte en la cavidad abdominal, por ejemplo, al estornudar, al toser, al reír, al levantar un peso, etc.

El tratamiento fisioterapéutico se basa en el entrenamiento muscular o gimnasia pélvica para reforzar la musculatura de la pared abdominal, de la base de la pelvis y del diafragma (tabique muscular que separa el tórax del abdomen).

Es especialmente eficaz en la incontinencia por esfuerzo.

  • Ejercicios de Kegel (para la rehabilitación del suelo pélvico). Para que sean efectivos es esencial que la persona sea instruida correctamente sobre cómo hacerlos. El fisioterapeuta valora la fuerza de los músculos del perineo y propone unos ejercicios de contracción adecuados. Se trata de un proceso de aprendizaje, que puede durar varios meses hasta que estos ejercicios se integren completamente en la vida del paciente.

    Son contracciones voluntarias repetidas y periódicas de la musculatura perineal que le da tono, mejorando con ello la fuerza de contracción lo que mejora la continencia. Suplementado con biofeedback o estimulación eléctrica puede mejorar la efectividad. Estos ejercicios se deberán realizar de por vida, de forma continuada.

  • Conos vaginales (pesarios). Se trata de un dispositivo de diferente peso (20 a 90 g) de forma cónica del cual pende un hilo; la mujer lo introduce en la vagina y debe aguantarlo en esa localización mediante contracción de la musculatura pelviana durante unos 30 minutos dos veces al día. El peso del cono se aumenta progresivamente. Con este ejercicio la musculatura pelviana mejora de tono progresivamente.

  • Biofeedback: consiste en el empleo de instrumentos de control para hacer conscientes funciones biológicas que habitualmente no lo son. Así, el individuo consigue controlarlas o modificarlas. Los electrodos se conectan a un aparato que emite señales luminosas o sonoras indicando si el paciente contrae bien los músculos para, en su caso, corregirle.

  • Electroestimulación. Se busca estimular los músculos del perineo con electrodos. Muy útil para quienes tengan los músculos muy débiles o que sientan dolor al contraerlos.

kegel para perdidas de orina

Medicamentos para la incontinencia urinaria

La medicación es a veces efectiva en este tipo de trastornos.

Los medicamentos solo deben utilizarse bajo prescripción médica y tras un diagnóstico completo de las causas que provocan las pérdidas de orina. Por lo tanto, la elección de los medicamentos debe realizarla el médico en función de la naturaleza exacta de la incontinencia.

 

Cirugía para la incontinencia urinaria en mujeres

Para curar algunos tipos de incontinencia no queda más remedio que recurrir a la cirugía. Así sucede por ejemplo con las que se deben a causas neurológicas o a un esfínter uretral deteriorado (el músculo que permite la apertura y cierre de la uretra). Éstas son algunas de las operaciones más frecuentes:

  • las destinadas a sostener la vejiga y el cuello de la vejiga, sobre todo si se trata de incontinencia de esfuerzo femenina;

  • las operaciones de próstata: para la incontinencia por rebosamiento y para corregir la hiperexcitabilidad de la vejiga;

  • la colocación de un esfínter artificial, que el paciente podrá abrir y cerrar empleando un mecanismo de control.

 

Productos para la incontinencia

El abanico de posibilidades en cuanto a productos de incontinencia es cada vez más amplio. Por sí mismos, no tratan el problema de la micción involuntaria, pero sí son de gran ayuda para el paciente, ya que le permiten hacer una vida social normal.

No hay un producto absorbente ideal. La elección depende del paciente: de su grado de movilidad (autónomo, en silla de ruedas, encamado...), de incontinencia (cantidad y frecuencia de las emisiones de orina), de su estado psíquico y también de sus posibilidades económicas. Sea cual sea el artículo elegido, conviene que sea eficaz y fácilmente tolerable. En el mercado encontrará productos de varios tipos:

  • Absorbentes para incontinencia:

    • según la forma, se clasifican en rectangulares, anatómicos y elásticos; los rectangulares y anatómicos precisan unas mallas de sujeción, que también se adquieren en la farmacia, mientras que los elásticos van ajustados mediante tiras autoadhesivas y se venden en varias tallas;

    • según la capacidad de absorción, los encontrará para el día de absorción ligera, que absorben cantidades pequeñas, menores de 600 ml (menos de 45 ml, 115 ml, 145 ml, 200 ml, etc.) y los que absorben entre 600 y 900 ml de orina; para la noche los hay de noche (absorción mayor de 900 ml de orina - menor de 1.200 ml) y de super noche (más de 1.200 ml).

    A excepción de los absorbentes de absorción ligera, todos los demás están financiados por el Sistema Público de Salud, previo visado de la receta por la Inspección Sanitaria, quien para ello necesita un informe, de un médico de la Seguridad Social, que justifique la prescripción: el 100% del precio de venta al público para los pensionistas y el 60% para los trabajadores activos. Para ello es imprescindible acudir a la farmacia y presentar la receta con el visado.

  • Empapadores de cama. Absorben y retienen la humedad. Son especialmente útiles para los enfermos encamados. No están financiados por el Sistema Nacional de Salud.

  • Sondas y bolsas. El sondaje debe efectuarse por indicación médica, por personal especializado y en condiciones de asepsia absoluta.

Estos productos están financiados por el Servicio Nacional de Salud,  tanto la sonda como las bolsas colectoras de orina de día y de noche. 

 incontinencia urinaria

¡Acude al médico!

Si tú o alguien de tu entorno sufrís de incontinencia urinaria en mayor o menor grado, debes saber que no se trata de un problema ante el que no quede otro remedio que resignarse. En muchos casos, puede haber solución.

Acude a su médico de cabecera, quien te indicará el mejor modo de enfrentar y tratar la enfermedad. En función del diagnóstico, te pondrá un tratamiento o bien te remitirá a un especialista. Y si no consiguen eliminar el problema, por lo menos podrás vivir con él de forma que interfiera en tu vida cotidiana lo menos posible.