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El gasto farmacéutico hospitalario sigue en alza

13 junio 2016

13 junio 2016

La administración se gastó en fármacos dispensados en hospitales y oficinas de farmacia más de 20.000 millones de euros en 2015, un 9,5% más que en 2014. OCU anima al Gobierno a que negocie con criterios de interés público y más transparencia los precios de los medicamentos.

La administración pública española se gastó en fármacos dispensados en hospitales y en oficinas de farmacia más de 20.000 millones de euros en 2015, un 9,5% más que el año anterior. En los hospitales, entre fármacos y otros productos hospitalarios, el gasto fue de 11.700 millones de euros, según el Ministerio de Hacienda.

Ese gasto farmacéutico hospitalario representa un incremento del 26,2% con respecto a 2013 y gran parte de ese incremento se debió al desembolso en tratamientos contra la hepatitis C, que requirieron un total de 1.090 millones de euros. Sin la parte correspondiente a los tratamientos contra la hepatitis, el incremento hubiese sido del 4,8%. Hacienda culpa a los tratamientos con los nuevos antivirales de la desviación del déficit comprometido con la Comisión Europea para 2015.

Pero el gasto hospitalario ha seguido aumentando en 2016, un 13,4% sólo en el mes de enero, pese a que el impacto del coste de los tratamientos de la hepatitis C se ha reducido un 1,8%. Restando al total lo derivado de los tratamientos de la hepatitis C, de 1,8%, se ha reducido. el gasto hospitalario corriente es de un 11,6%.

Existen grandes diferencias en el gasto hospitalario entre comunidades autónomas. En Galicia, por ejemplo, el incremento ha sido de 206,4 %, mientras que en Navarra fue de un 110% y en Madrid ha descendido un 25%. 

Pero si en enero el peso de los medicamentos antivirales había bajado en el conjunto del gasto farmacéutico hospitalario, en febrero volvió a cobrar fuerza, siendo de un 15,2% ese mes, mientras que en marzo ha crecido apenas un 4,6%.

Grandes diferencias

Las variaciones de precio de la factura farmacéutica hospitalaria a lo largo de los meses pueden estar ligadas a las correcciones contables, a las negociaciones de los precios en cada entidad y/o a los tratamientos compometidos. No son de público acceso los criterios que se aplican en las negociaciones para fijar los precios de los medicamentos.

Las empresas negocian por separado con cada comunidad autónoma y hospital, llegando a precios muy diferenciados en los tratamientos para enfermedades graves, como el cáncer o la hepatitis C, o para aquellas enfermedades en que no existe una alternativa terapéutica, como ocurre con las enfermedades raras. Sin embargo, los altos precios no son cuestión únicamente de los nuevos medicamentos antivirales. Dentro de la factura farmacéutica hospitalaria, los medicamentos biológicos ya representan el 40% del gasto y el 25% del desembolso farmacéutico total.

Según la capacidad negociadora de la entidad y /o las presiones que reciba, más allá de las necesidades de la práctica clínica, los precios pactados con la industria pueden favorecer o impedir el acceso a los tratamientos necesarios para los pacientess, y también favorecer o impedir que más personas puedan tratarse.

La opinión de OCU

Los altos precios que fija la industria y las negociaciones que se siguen para determinar el precio de los nuevos medicamentos están en la base del incremento de la factura farmacéutica hospitalaria.

OCU considera que la transparencia es una medida que facilitaría la negociación de precios razonables y asequibles por las administraciones sanitarias. La incorporación de medicamentos a precios muy altos en la oferta pública implica o que se racione el acceso a los tratamientos cuando se necesita o que dejen de atenderse otras necesidades de salud, porque todo no se puede pagar al precio que fija la industria farmacéutica para los medicamentos. Por ello, OCU anima a que el Gobierno haga valer su posición de fuerza como principal pagador de la factura farmacéutica y  negocie con criterios de interés público y más transparencia los precios de los medicamentos.

Los ciudadanos tenemos derecho a conocer qué se está pagando con nuestros impuestos y cuáles son los criterios que informan las transacciones con la industria cuando se fijan los precios de los medicamentos.

OCU participa en la campaña No es Sano, que busca alternativas eficientes al actual modelo de innovación biomédica, que está resultando muy costoso para los sistemas de salud, con precios tan altos que impiden seguir los tratamientos a quienes los necesitan.


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