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Audífonos y amplificadores, escucha bien sus diferencias

20 marzo 2017
Mano detras de la oreja

20 marzo 2017

Oir más no es lo mismo que oir mejor. Y tampoco los aparatos son iguales: los audífonos tienen como finalidad compensar deficiencias auditivas, pero los amplificadores simplemente aumentan el sonido, y no están destinados a personas con problemas auditivos.  

¿No oyes bien? Si sospechas que estás perdiendo oído, empieza por hacer este pequeño test.

Test de audición

Estas 10 preguntas son solo orientativas, nunca sustituyen el diagnóstico de un profesional, pero sí te pueden dar pistas. Y si compruebas que estás perdiendo oído, no busques un remedio de teletienda: acude a un experto. 

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) ha publicado unas recomendaciones dirigidas a que los consumidores puedan diferenciar los audífonos de los amplificadores.

Si no oyes bien, necesitas un audífono

Los audífonos son productos sanitarios cuya finalidad es paliar las deficiencias auditivas, mientras que los amplificadores son dispositivos que simplemente aumentan el sonido

Los audífonos son dispositivos que deben ser adaptados a cada paciente por un profesional audiólogo o audioprotesista; es decir, es un aparato casi a medida, que además requiere un seguimiento, adaptación y entrenamiento auditivo por parte del paciente.

  • El precio de los audífonos es muy elevado. Los más básicos pueden encontrarse en el mercado desde 600 euros, aunque fácilmente pueden llegar a los 2.000 euros y más, según su sofisticación o prestaciones.
  • Pueden ser de diferentes tipos. Los retroauriculares o BTE, que son mas potentes, van fuera del oído. Los intracanal dentro del oido, más discretos pero con menor potencia. Dependiendo de que la pérdida auditiva sea leve, moderada o severa, se aconsejan unos u otros.
  • Los audífonos de última generación cuentan con tecnología digital, lo que permite que el amplificador sea dinámico, ajustándose automáticamente a los niveles de sonido que necesita el usuario.  
  • Otras de sus prestaciones son el control del pitido, reconocimiento de la voz, separación de la voz respecto del ruido, ubicación espacial del origen del sonido y en las más avanzadas adaptaciones binaurales (ambos oídos adaptados con audífonos), comunicación inalámbrica entre los audífonos extensible a teléfonos móviles y otros equipos portátiles de sonido, como el MP3.

Amplificadores = falsos audífonos baratos

Los amplificadores de sonido se limitan a aumentar el sonido ambiental y no son específicos para personas con deficiencias auditivas. Es frecuente encontrarlos en tiendas online e incluso ven anuncios de televisión (como el Whisper Xl y similares). Cuidado, porque pueden confundirse con audífonos reales, y no lo son.

Un amplificador está destinado a personas con una audición normal que quieren amplificar los sonidos en determinadas situaciones. Pero, pese a no ser productos sanitarios ni estar destinados a eso, algunos se ofrecen como solución a la pérdida auditiva.

  • Los amplificadores no requieren una audiometría. Su funcionamiento es muy básico, ya que sólo tienen botón de encendido/apagado, y un control manual de volumen.
  • Los amplificadores no permiten ni ajustar diferentes frecuencias ni limitan la salida máxima dentro del oído para evitar los sonidos fuertes. 
  • En general, los amplificadores ni son reparables ni suelen disponer de un servicio técnico o repuestos para su mantenimiento

No te equivoques

Algunos amplificadores tienen un aspecto muy similar al de los audífonos. Su precio es mucho menor: pueden comprarse desde 20 euros, pero sus prestaciones dejarán mucho que desear.

Según ha denunciado Fiapas, la Confederación Española de Familias de Personas Sordas, en algunos conocidos supermercados se venden anunciados como audífonos aparatos que en realidad son amplificadores de los más básicos: no te confundas. Si no oyes bien, lo mejor es acudir al especialista para que valore tu caso y te proponga la mejor solución.

La pérdida auditiva requiere diagnóstico

La falta de una correcta evaluación audiológica y adaptación del audífono a las características del paciente puede producir un trauma acústico en el oído. 

La Aemps desaconseja la adquisición de amplificadores de sonido con el fin de compensar pérdidas auditivas. Un amplificador no es un audífono, y aunque resulten muy económicos, recurrir a los amplificadores puede retrasar el diagnóstico correcto de una afección del oído tratable o grave e  incluso favorecer que se desarrolle una mayor pérdida auditiva u otras complicaciones. 

Sólo los audífonos están diseñados para compensar las deficiencias auditivas y, aunque no curan, sí pueden mejorar la calidad de vida de sus usuarios y facilitar que se desenvuelvan y comuniquen mejor.


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