Consejos

Diferencias entre la herencia y la donación

12 septiembre 2013
herencia

Quizás sueñes con poder beneficiar económicamente a tus hijos, sin saber que está a tu alcance. En algunas comunidades, puedes transmitirles tu patrimonio mediante una donación en vez de dejárselo en herencia, y ahorrarles un dineral en impuestos. Pero urge actuar.

¿Qué es el Impuesto de Sucesiones y Donaciones ?

Actualmente, el coste de recibir una donación o una herencia es muy diferente entre unas y otras comunidades autónomas. Las hay donde es barato y las hay donde es caro o carísimo. Pero el Impuesto de Sucesiones y Donaciones amenaza con subir por doquier (salvo en Navarra y el País Vasco), para rellenar las maltrechas arcas públicas.

Obviamente, uno no puede morirse por adelantado para que sus hijos se beneficien de un impuesto pequeño sobre la herencia. Pero sí puede adelantar la transmisión del patrimonio mediante una donación, allí donde recibir una donación aún cuesta poco.

No hablamos de cantidades pequeñas. En Canarias, hace muy pocos años, costaba 200 euros recibir un patrimonio que hoy, después de la subida del impuesto, cuesta 140.000 euros recibir.

La estrategia para impedir que tus hijos tengan que deshacerse de una gran suma para recibir la herencia, obliga a una buena planificación, porque se trata de que para ti tenga también el menor coste posible. Piensa que si donas un bien y aunque no ganes absolutamente nada con ello, tendrás que pagar el impuesto de la renta por las ganancias teóricamente acumuladas desde el momento en que lo habías adquirido originalmente y el momento de donarlo.

Herencia y donaciones en vida

Para que tu estrategia de adelantar la transmisión del patrimonio sea exitosa, hay que tener en cuenta varios consejos básicos:

  • No hagas esto a menos que tu familia esté muy unida porque una vez que tus hijos sean titulares de los bienes donados, en principio pueden hacer lo que quieran con ellos.
  • No dones todo el patrimonio indiscriminadamente.  Es más interesante dejar en herencia la vivienda habitual (cuesta poco recibirla así) y los seguros de vida (una vez designados los herederos como beneficiarios). Además, es mejor vender los bienes que acumulan pérdidas y donar lo obtenido con la venta, porque así las pérdidas se pueden aprovechar fiscalmente para reducir ganancias. Sin embargo, sí interesa donar estos bienes:
      • Los que acumulan ganancias que se pueden compensar con alguna pérdida.
      • Los que acumulan ganancias parcialmente exentas en el IRPF, a saber, acciones cotizadas compradas antes del 31 de diciembre de 1991, los inmuebles comprados antes del 31 de diciembre de 1986 y los bienes de otro tipo adquiridos antes del 31 de diciembre de 1988.
      • Los bienes que producen rentas periódicas (acciones, inmuebles alquilados…), siempre que el receptor de la donación pague poco o nada de IRPF.
  • Ten en cuenta dónde resides tú, dónde residen tus hijos y dónde tienes inmuebles que podrías donarles. Ten en cuenta que:
      • Las herencias tributan según la normativa de la comunidad en la que más tiempo residiera el fallecido en sus últimos cinco años de vida.
      • Las donaciones de cualquier bien que no sea un inmueble tributan según la normativa de la comunidad en la que resida el receptor de la donación.
      • Las donaciones de inmuebles tributan según la normativa de la comunidad en la que estén emplazados.

Poniendo todo esto en la coctelera, resulta que en cada comunidad conviene seguir una estrategia concreta, que te explicamos en nuestro artículo sobre herencias y donaciones.

Simplificando mucho, digamos que, a día de hoy, interesa donar el máximo posible de bienes cuando los hijos residen en Aragón, Castilla La Mancha, Cataluña, la Comunidad Valenciana, Galicia, Navarra, Madrid y País Vasco (también interesa donar inmuebles allí situados, vivas donde vivas tú o tus hijos). En las demás comunidades, también se puede hacer algo por evitar que el patrimonio les llegue a los hijos muy menoscabado, pero la estrategia es otra, que también recurre a las donaciones (eso sí, fraccionadas y espaciadas por tres años y un día).