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Alquiler turístico: reglas claras para todos

21 febrero 2018
alquiler vacaciones

21 febrero 2018
Las plataformas de alquiler turístico cuentan cada vez con más adeptos. Son una solución cómoda y económica cuando sale todo bien (de hecho, son bien valoradas por los usuarios), pero si no es así, el consumidor se siente desprotegido, desorientado y sin saber si debe pedir cuentas al propietario o a la plataforma. Urge una normativa reguladora, pero hasta entonces, mejor tener las cosas claras.

Alternativa consolidada

Cada vez son más los que apuestan por un alojamiento contratado a través de una plataforma como Airbnb, HomeAway, BeMate, Wimdu, HouseTrip…. Sobre el papel, todo son ventajas: cómodo, sostenible, más económico que un hotel… Una reciente encuesta de OCU revela que los españoles valoran bien este modelo de vacaciones, al que en conjunto dan un notable alto.

No obstante, este tipo de alojamiento también cuenta con muchos detractores, que culpan a la generalización de estas plataformas de intrusismo profesional, competencia desleal, evasión fiscal, problemas en el vecindario... Y lo peor, si se producen conflictos, el consumidor se encuentra desorientado, no sabe a qué tiene realmente derecho, ni a quien reclamarlo.

Desde OCU pensamos que éste es un modelo válido, siempre que se respeten unas normas básicas y todos los implicados tengan claros sus derechos (y sus deberes).

Además, en OCU consideramos que la regulación de las viviendas de uso turístico debe responder a los principios de necesidad y proporcionalidad, y se debe atender y escuchar a todas las partes implicadas. 

Los inquilinos

Quienes se alojan en una vivienda contratada a través de una de las plataformas, deberían adoptar algunas medidas y precauciones para evitar problemas:

  • Infórmate bien de las normas que rigen en cada caso: cada aplicación o plataforma de alquiler vacacional tiene sus propias normas de intermediación entre propietario e inquilino. Lee bien las políticas de cancelación, porque cada propietario es libre de poner las suyas. Por ejemplo, entérate de si pueden cancelarte una reserva ya pagada.
  • Durante tu estancia, respeta las normas básicas de convivencia y de sentido común. Si se trata de estar como en casa, compórtate como en tu casa, en todos los sentidos.
  • Fíjate en los comentarios de otros usuarios. Aunque tienden a centrarse más en los aspectos positivos que en los negativos, te darán una pista de si hay algo raro.

  • Conviene cerciorarse de si tienes cubierta la responsabilidad civil con un seguro o preguntar si hay un seguro de daños en la vivienda.
  • Si las cosas no salen como estaba previsto, no dejes de reclamar. Es cierto que las plataformas suelen descargarse de responsabilidad sobre el contenido de los anuncios, pero aún así contacta con ellos primero para ver qué soluciones te ofrecen. Si no es una solución satisfactoria, deja constancia en la propia web y denúncialo ante la Dirección General de Turismo. Si los daños y perjuicios tienen la suficiente entidad, plantéate reclamar judicialmente al arrendador, a la plataforma o a ambos.

Los propietarios

Si tienes un inmueble que quieres destinar a alojamiento turístico, no basta con anunciarlo sin más:

  • Comprueba que tu comunidad de vecinos no prohíbe esa actividad.
  • Infórmate de la regulación autonómica sobre apartamentos vacacionales, pues es diferente en cada comunidad: deberás cumplir las exigencias, de no hacerlo te puedes enfrentar a sanciones económicas.
  • Selecciona en qué plataforma vas a anunciarte y asegúrate de que te convienen las condiciones. Además de publicitar la vivienda en estas plataformas, puedes también hacerlo en simples webs de anuncios, en las que podrá acordar directamente las condiciones con el inquilino.
  • Sé claro y transparente en tu oferta, detalla las condiciones de la vivienda y el precio.
  • Ocúpate bien de las reservas, y de la llegada y salida de los inquilinos.
  • Los ingresos que obtengas por este concepto tendrás que declararlos en el IRPF. El alquiler no lleva IVA, salvo si prestas otros servicios (comida, limpieza diaria, lavandería…)

Los vecinos

A menudo los vecinos se quejan de tener en su inmueble un alquiler turístico, con lo que eso supone. Ellos también tienen derechos (y deberes).

  • Si así se decide, la comunidad puede prohibirlo expresamente en sus estatutos, pero para ello necesita unanimidad.
  • En principio, el alquiler no tiene por qué ser una actividad molesta, aunque a veces hay problemas de convivencia: la Ley de Propiedad Horizontal establece cómo reaccionar ante posibles actividades molestas, y las ordenanzas municipales regulan los comportamientos incívicos que pueden ser sancionables.
  • Si tienes problemas, reclama a tu ayuntamiento.

OCU pide una regulación

El panorama del alojamiento vacacional se ha modificado sustancialmente con la aparición de las nuevas plataformas de turismo colaborativo que, entre otras cosas, requieren una regulación específica.

  • Esa nueva normativa debería establecer las obligaciones, la responsabilidad y las garantías que ofrecen a los usuarios, informando claramente del carácter profesional o particular del anunciante, dado que la protección para el usuario es diferente
  • También debe considerarse la prevención y solución de eventuales problemas de convivencia de los residentes con estos nuevos vecinos. La mayoría de los estatutos de las comunidades de propietarios no prohíben la figura del alquiler vacacional, pero es muy importante que los propietarios asuman un papel activo, informando a los huéspedes de las normas básicas de respeto y advirtiendo de que el incumplimiento de esas normas de convivencia es causa de resolución de contrato de alquiler (ante un comportamiento indebido, el alquiler podría terminar de modo inmediato).
  • A juicio de OCU, la regulación de las viviendas de uso turístico debería distinguir dos tipos de actividad: la explotación industrial del apartamento y el uso más o menos esporádico que haga el propietario. No se puede exigir los mismos requisitos y formalidades a ambos. La regulación de las viviendas de uso turístico debe responder a los principios de necesidad y proporcionalidad: debe regularse, pero con proporcionalidad atendiendo y escuchando a todas las partes implicadas. 

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