Informe

Leches de crecimiento: no son necesarias

30 marzo 2015
Leches de crecimiento

30 marzo 2015

Las leches de crecimiento se presentan como un alimento ideal para los niños de entre uno y tres años. Pero, ¿hacen falta? Tras revisar sus propiedades concluimos que los niños sanos que sigan una dieta equilibrada no necesitan leches especiales. Un informe de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria avala nuestras conclusiones.

Leche, un alimento completo

La leche es fundamental en los primeros estadios de crecimiento del niño. Se trata de un producto rico en proteínas, grasas, vitaminas y minerales: Destaca en particular el aporte en calcio que proporciona, importantísimo para el desarrollo de los niños. Salvo por su déficit en hierro, podemos considerar a la leche como un alimento completo.

A partir de un año, el organismo del niño ya está preparado para asimilar una dieta variada que incluye la leche de vaca. Pero a muchos padres se les plantea una duda ¿es efectivamente la leche de vaca la más adecuada para mi hijo? Y esta duda es comprensible: en el mercado hay una gran oferta de leches de crecimiento, leches especiales orientadas a niños de esa edad. La publicidad las presenta como el alimento ideal para asegurar el perfecto desarrollo del pequeño. Todos queremos lo mejor para nuestro hijo... ¿es lo mejor recurrir a la leche de crecimiento? Revisamos los supuestos aportes de este tipo de leche, y comprobamos que en realidad, no es oro todo lo que reluce.

Leche de vaca: mejor a partir del año

La leche de vaca no es un alimento muy adecuado para los bebés recién nacidos, entre otras cosas, porque su riñón no está todavía adaptado para asimilar una concentración alta de proteínas y minerales y se produciría una sobrecarga renal. Pero, a medida que el niño crece, su organismo va madurando y se adapta a la ingesta de alimentos con cargas renales más altas.

De hecho, la ESPGHAN (The European Society for Paediatric Gastroenterology Hepatology and Nutrition), afirma que se puede dar pequeñas cantidades de leche de vaca a los niños de menos de un año, siempre que no sea la fuente principal de leche.

Por ejemplo, la puede incorporar en forma de yogures naturales a partir del octavo mes. Aquellos que llevan bifidobacterias suelen ser menos ácidos y más aceptados por los bebés. Estos productos aportan proteínas de alto valor biológico, vitaminas A y D, calcio y favorecen el tránsito intestinal. Sus proteínas y la lactosa se encuentran parcialmente digeridas, lo que aumenta su digestibilidad. Además, ayudan a la incorporación  de nuevas texturas. Los yogures, elaborados con leche adaptada que existen en el mercado suelen incorporar azúcar y aromas que no son necesarios y no hay motivo para que las familias se gasten dinero en ellos. Antes del año, también se le puede dar al niño pequeños trozos de queso fresco, que pueden, incluso, cogerlos ellos mismos con las manos

Y ya, a partir del primer año de vida, cuando el niño hay ido incorporando bastantes alimentos en su dieta (cereales, fruta, verdura, carne, pescado, huevos, etc.), se aconseja que, junto con esos alimentos, consuma unos 600 ml de leche al día (alrededor de tres vasos), que pueden ser en forma de leche, yogures o como un ingrediente más en la elaboración de purés.

Por tanto, queda claro que la leche no supone ningún riesgo para la salud de un niño a partir de un año. Pero, ¿aportan más las leches de crecimiento que la de vaca? ¿Es preferibe optar por esos productos especiales?

 leche continuacion

Lo que aportan las leches de crecimiento

Hemos revisado las etiquetas de 15 de las principales marcas de leches de crecimiento de venta en parafarmacia y en supermercados, cuatro de ellas en formato líquido, listas para consumir, y el resto en polvo para regenerar con agua. A partir de esa información, podemos saber si realmente su aporte es tan necesario, o si basta una leche normal.Te desvelamos lo que hemos encontrado.

Leche de crecimiento: demasiados azúcares

¿Qué aporta la leche de crecimiento?

  • Valor energético. Es similar al de la leche de vaca. La leche entera de vaca proporciona unas 60 kcal/100ml, aproximadamente 120 kcal por vaso, si se recomienda alrededor de tres vasos al día, supone 360 kcal al día procedentes de la leche, lo que finalmente supone que para un niño de 1 año el 36% de la energía diaria recomendada proceda de la leche, y para 3 años alrededor del 25% .
  • Azúcar añadido. El único azúcar que existe, de forma natural, en la leche es la lactosa. En 9 de las 15 marcas de leches para niños hemos encontrado, además, azúcar añadido: sacarosa, jarabes de glucosa, fructosa o bien miel. Además, el 53% de las muestras llevan aromas (vainilla).
  • Contenido proteico. Es ligeramente más bajo que en la leche de vaca.
  • Las grasas. Son similares a los de una leche de vaca, no así su perfil lipídico. Estas leches contienen menos cantidad de grasas saturadas y más ácidos grasos esenciales asemejándose más al de una leche materna. No obstante, estos ya se encuentran de manera natural en la dieta de un niño a partir del año: aceite de oliva, los cereales, los huevos, o el pescado, entre otros.
  • Los contenidos en calcio. Son inferiores a los de la leche de vaca (120 mg/100g). Los valores encontrados oscilan entre los 65 y los 115 mg/100g, en alguna marca pueden llegar a ser casi la mitad.
  • Las vitaminas. Están ampliamente presentes en estas leches. Sin embargo un aporte extra de vitaminas no es necesario para mantener una dieta adecuada. No olvidemos que a partir de un año el niño  toma todo tipo de alimentos. Por lo tanto, las incorpora en su dieta a través de la fruta, la verdura, la leche, la carne o el pescado.

Leches de continuación: un precio elevado

El coste de estas leches de crecimiento es elevado para una familia. El precio medio de una leche entera obtenido en nuestro estudio de leches enteras es de 0,70 €/litro; el de las leches de crecimiento es de 2,2 €/litro, aunque las líquidas son algo más baratas, 1,60 €/litro.

Por lo tanto, si decides darle a tu hijo leche de vaca entre los 12 meses y los 3 años, estarás ahorrando una media de 600 euros por niño. La cifra sube hasta los 1.400 euros con respecto a el producto más caro.

Leches de continuación

Consejos fundamentales en la alimentación de niños 

La mejor opción para una alimentar bien a un niño sano es seguir una dieta variada y equilibrada. Únicamente si hay algún problema o si el niño requiere necesidades nutricionales especiales (vitaminas, minerales, etc.), podrían tener cabida las leches de crecimiento, por supuesto, siempre después de consultar al pediatra . Estas conclusiones han sido avaladas recientemente por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), en un informe donde se muestra la opinión científica sobre los requerimientos nutricionales de los bebés y niños de corta edad en la Unión Europea.

Desde un punto de vista fisiológico, un niño sano puede ingerir leche de vaca a partir de un año de edad (incluso antes si es en pequeñas cantidades).

Es cierto que nutricionalmente la leche de vaca aporta menos cantidad de ácidos grasos esenciales, vitaminas y minerales que las leches de crecimiento, pero estos son ingredientes que se encuentran habitualmente en la dieta del niño a partir de un año a través de la fruta, verdura, aceite de oliva, girasol, carne, pescado, huevos, cereales, etc.

La presencia de azúcares añadidos en el 60% de las marcas inspeccionadas es inadecuada para un niño. Junto con el aroma de vainilla, la presencia de otros azúcares es innecesaria a estas edades, además de que no ayuda al niño a la hora de adquirir unas pautas correctas de alimentación.

Por tanto, nuestra recomendación es que, salvo que el médico disponga otra cosa, se opte por la leche normal de vaca,  de buena calidad y más económica.