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Nutella y el aceite de palma: la innecesaria polémica

26 junio 2015
nutella

26 junio 2015

¿Es mala la Nutella? Ni más ni menos que cualquier otra crema de chocolate y avellanas. Es raro encontrar una que no lleve aceite de palma, el ingrediente de la discordia. Pero ni nutricionalmente ni a nivel de responsabilidad social corporativa hay argumentos para criticarla más que a otras. 

La cerilla la arrojó ni más ni menos que la ministra de Ecología francesa, Ségolène Royal. Durante una entrevista propuso boicotear a Nutella y que los franceses dejasen de comer esta popular crema de chocolate y avellanas (fabricada por la multinacional italiana Ferrero).

Ardió el incendio de la polémica durante unas horas (con protestas del ministro italiano de Medio Ambiente incluidas), hasta que la ministra Royal tuvo que pedir perdón desde su perfil en Twitter. 

Este episodio ha vuelto a poner en primera plana al aceite de palma, un ingrediente tan ampliamente utilizado como recientemente cuestionado. 

Esta polémica tiene 2 patas, así que vayamos por partes:

1. La nutrición

Si quieres vender crema de cacao con avellanas necesitas que se pueda untar fácilmente. O lo que es lo mismo: necesitas una grasa que sea sólida a temperatura ambiente. 

Para conseguir esto, tienes 3 opciones:

  • 1. Mantequilla: sería la receta casera ideal, pero a nivel industrial subirían muchísimo los costes (y en consecuencia, el precio de venta al consumidor).
  • 2. Grasas vegetales sólidas: especialmente el aceite de palma. No es la grasa más saludable del mundo, pero es barata. Ayuda en la textura y su sabor neutro explica que esté presente en todo tipo de productos: chocolatinas, pan de molde, masa de pizzas, margarinas... y todas las cremas de chocolate y avellanas (no solo Nutella, también Nocilla... o incluso las de comercio justo).  
  • 3. Grasas vegetales "saludables": o al menos más saludables que el aceite de palma. Pero si queremos que se mantengan sólidas a temperatura ambiente, habrá que someterlas a una hidrogenación... con el riesgo de que al final haya grasas trans.    

Cabe preguntarse si el consumidor está dispuesto a tomar una crema de cacao más amarga. Porque la realidad es que es difícil imaginar la crema de cacao con avellanas tal y como la conocemos (con su textura y su sabor) sin poner aceite de palma en la ecuación. 

Nutricionalmente, el aceite de palma es rico en grasas saturadas y no debemos abusar de él. Hay que considerar estas cremas como golosinas: si se toman, que sea en pocas cantidades y de forma ocasional. 

Eso sí: esta polémica debería animar a los fabricantes a reducir en lo posible la cantidad de grasas y azúcares. 

2. La responsabilidad social corporativa

El aceite de palma es el más usado del mundo y en la alimentación ha desplazado a las grasas hidrogenadas (nocivas para la salud). 

Este enorme aumento en el consumo de aceite de palma ha puesto en duda la sostenibilidad de su producción. La palma es un monocultivo que se da en zonas tropicales y suele asociarse a pérdida de biodiversidad, deforestación y contaminación.

Además, aunque el país productor recibe ingresos por su exportación, las comunidades autóctonas suelen verse perjudicadas, al cambiar su modo de vida tradicional por un puesto de trabajo en una gran plantación. 

Por este motivo, en 2004 se creó el certificado RSPO, que controla que la producción sea sostenible. Aunque hay muchísimo que mejorar, tanto Ferrero (fabricante de Nutella) como otras multinacionales (Carrefour, Mars, Unilever...) llevan años trabajando por avanzar en la dirección adecuada. 

Nutella no es el malo de la película

Conclusión: ni nutricionalmente ni a nivel de responsabilidad social corporativa hay argumentos para acusar a Nutella de algo de lo que no pueda acusarse también al resto de fabricantes. 

¿Que el aceite de palma no es una maravilla nutricional? No, no lo es y la gente debe saber que el aceite de palma es malo.

¿Que la producción de palma exige un mayor control para que se respete tanto el medio ambiente como los derechos de los trabajadores? Sin duda.

Pero en ambas cuestiones Nutella no constituye un mal ejemplo que haya que destacar por encima del resto.  

  


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