Guía de compra

Guía de compra de pavo

23 mayo 2017
pavo

23 mayo 2017
Tiene fama de alimento sano, útil en dietas de adelgazamiento o cuando hay problemas digestivos. ¿Es así? ¿Es una buena alternativa? ¿En qué debemos fijarnos?

El pavo cocido se ha consagrado como una alternativa al jamón cocido. Es un alimento habitual cuando se quiere cuidar la dieta, bien para vigilar el peso, bien por problemas gastrointestinales… también tiene limitaciones.

¿Pechuga o fiambre?

Cuando nos acercamos a comprar pavo cocido envasado podemos elegir alguna de estas opciones.

Algunos se denominan igual que las piezas de carne que se hayan usado (“jamón”, “lomo”, “pechuga”...), pero para ello esas piezas deben ser reconocibles en el producto final.

Sin embargo, si a las piezas de carne se les añaden féculas, deben pasar a denominarse fiambres: “fiambre de jamón”, “fiambre de pechuga”, etc.

Qué criterios debes valorar

  • Lee bien la etiqueta, donde de entrada se debe señalar claramente si estás comprando pechuga o fiambre.
  • Fíjate en el porcentaje de carne de cada producto: en nuestro análisis comprobamos que varía entre el 50% y el 95%.
  • Y si solo un 50, 70 u 80% es carne… ¿qué es el resto? Pues en su mayoría agua, pero también aditivos, almidón, féculas… y sal.
  • Valora la cantidad de sal: su exceso es un problema habitual en este producto. Ten en cuenta que un ración de pavo puede aportar más de la mitad de la sal que recomienda tomar la OMS en un día (5 g).

De los 23 productos analizados, 17 son de buena calidad.

Todo ello hace que el pavo cocido sea un buen producto para tomar de vez en cuando, combinado con otros… pero no debe ser un alimento habitual en la dieta. 


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