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Problemas de ruido: ¿qué hacer?

08 julio 2010
ruido

08 julio 2010

¿El ruido no le deja dormir cuando el calor le obliga a abrir las ventanas? Éste es un problema clásico del verano en las ciudades españolas: bares, terrazas, conversaciones en la calle, tráfico... Otras veces son unos vecinos ruidosos los que provocan las molestias. Es posible hacer algo contra el exceso de ruido: vea cómo actuar. 

El ruido es un problema  frecuente en nuestra sociedad. Se calcula que más de un tercio de los hogares españoles lo padecen, independientemente de que se trate de ruidos producidos por los vecinos o procedentes del exterior.

Ruido: perjudicial para la salud

Según la Organización Mundial de la Salud, el nivel sonoro medio no debe exceder de 45 dBA durante la noche, y 55 de día.

Si hay demasiado ruido la salud se ve afectada: está demostrado que unos niveles excesivos de presión sonora afectan a la salud: el ruido puede producir efectos sobre la salud de quienes lo sufren y por extensión, eso hace que la calidad de vida se resienta. Problemas de hipertensión, estrés, alteraciones del sueño… están entre los más frecuentes entre quienes padecen un exceso de ruido.

Cómo actuar si sufre un problema de ruidos

¿Qué puede hacer el consumidor ante un problema así?

Pues actuar para tratar de acabar con esas molestias, siempre dentro de lo que marca la ley.

  • Lo primero es informarse de la normativa sobre ruidos aplicable en su localidad, para tener claro cuáles son los límites admisibles: acuda a su ayuntamiento. En cualquier caso, es posible que, aunque los niveles de ruido estén dentro de lo permitido, esa fuente de ruido resulte molesta. No tiene por qué soportarlo.
  • Antes de nada, trate de alcanzar un acuerdo por las buenas: diríjase a los responsables exponiéndoles los hechos y solicitando que corrijan su causa. Es probable que no consiga nada, pero merece la pena intentarlo.
  • Si pese a sus intentos de llegar a un arreglo amistoso no consigue nada en un plazo razonable diríjase de nuevo a ellos, requiriendo el fin de las molestias: esta vez debe tratarse de una comunicación fehaciente (por ejemplo, un telegrama con acuse de recibo). Quedará demostrada su buena fe y su interés en resolver el problema sin pasar a mayores.
  • El siguiente paso es denunciar el caso al ayuntamiento, que es el organismo que tiene competencias en vigilancia y control acústico, así como la capacidad de sancionar y exigir medidas correctoras. La denuncia debe ser por escrito, por duplicado (quédese con copia sellada).
  • El ayuntamiento se encargará de verificar y valorar la existencia de esas actividades molestas (con mediciones, investigaciones, etc.). Si se comprueba que se están infringiendo las normas, decretarán qué medidas hay que adoptar, el plazo para hacerlas, y también las posibles sanciones.
  • Si las autoridades municipales no actuaran, tendría que acudir a su comunidad autónoma.
  • En todas ellas hay un organismo encargado de la protección medioambiental, cuyos titulares están capacitados para intervenir: denuncie los hechos igual que hizo en el ayuntamiento.
  • Si tampoco allí satisfacen su demanda, siempre tiene la posibilidad de formular una queja ante el Defensor del Pueblo, que actúa cuando la Administración incumple sus deberes. No obstante, su dictamen no es vinculante.

La justicia, el último recurso contra el ruido

Reclamar por vía judicial es el último recurso.

Puede presentar una denuncia por vía penal ante el Juzgado de Instrucción o de Guardia o la Fiscalía de Medio Ambiente. Lo único que le puede suponer es que en el juicio se le requiera para que declare como testigo.

Otra posibilidad del derecho penal es que usted presente una querella. Debe contar con abogado y procurador, por lo que sólo le interesará si ha sufrido un daño directo y persigue su reparación. Como parte en el proceso, podrá solicitar y proponer pruebas, calificar los hechos y pedir responsabilidades penales y civiles.

Puede usted también buscar el apoyo de asociaciones ecologistas o especializadas en asuntos de medio ambiente, para que sean éstas las que denuncien ante las autoridades administrativas o judiciales y se constituyan en parte en los respectivos procesos.


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