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La viagra rosa, beneficios para la industria y no para las mujeres

04 agosto 2015
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04 agosto 2015

La viagra rosa o flibanserina es ineficaz y tiene efectos adversos en una patología que además roza lo inventado. Estamos ante otro caso de medicalización de la vida de las personas con un único objetivo: hacer caja a costa de los fármacos.

La flibanserina nació como antidepresivo, aunque tiempo atrás se observó que aumentaba modestamente el deseo sexual en las mujeres. Por eso se le bautizó como la viagra rosa o viagra femenina y su fabricante intentó ,ya hace unos años, que la FDA americana autorizase ese uso. En aquel momento, mostrando bastante sentido común fue rechazada por su baja eficacia y efectos adversos.

No funciona como la Viagra

Pero su mecanismo de acción dista mucho del de la popular Viagra (Sildenafilo), y a diferencia de ésta, flibanserina es un antidepresivo cuya acción se produce sobre el sistema nervioso central y se debe tomar durante semanas. En cambio, sildenafilo y sus derivados actúan directamente aumentando el flujo de sangre a los genitales.

Hasta ahora los ensayos clínicos demuestran que la flibanserina apenas aumenta la frecuencia de las relaciones sexuales. No mucho más que un placebo. Los estudio presentados muestran que en comparación con placebo flibanserina se asocia a un aumento de 0,5 a 1 episodios sexuales satisfactorios al mes. Lo cual es una eficacia modestísima para los riesgos que conlleva. Entre sus  efectos adversos están náuseas, mareos, fatiga, somnolencia y mas raramente síncope e hipotensión. Además tiene contraindicaciones con multitud de fármacos y alcohol.

Aun así, el tema no ha quedado zanjado. En EE.UU. está habiendo presiones desde distintos lobbies con al argumento de que también las mujeres, igual que los hombres, tengan pastillas que les ayuden a mejorar su vida sexual. Además sabemos que hay médicos que apoyan la idea de que existe un “trastorno por deseo sexual hipoactivo”, que debe ser tratado. Incluso, un grupo de asesores de la FDA ha recomendado la autorización de este medicamento, aunque no ha habido unanimidad en los votos a favor.

Todo apunta a que el fabricante está también moviendo los hilos. Está claro que si lo consiguen, ganaría mucho dinero.

La sexualidad no es cosa de pastillas

Pero también hay muchas voces críticas, como la Plataforma No Gracias, a las cuales nos unimos. OCU coincide con esta Plataforma en que se está generando preocupación en muchas mujeres sanas, que van a acabar en el médico o la farmacia en busca de un remedio. 

Además, evaluar la falta de deseo como algo puramente fisiológico es ignorar la naturaleza y los factores que afectan a la vida sexual de las mujeres. En el deseo femenino también influye el cansancio, las preocupaciones, una sexualidad vivida como insatisfactoria, las dificultades de comunicación o en la relación con la pareja, etc. Y nada de eso se alivia con pastillas.

Hacen falta enfoques basados en cambios en el estilo de vida, reducción del estrés, terapias de pareja, revisión de fármacos que pueden estar afectando a la líbido.

En OCU estamos en contra de la medicalización de la sexualidad y de la vida, sigue los contenidos relacionados a través de nuestra campaña Pastillas las Justas.  


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