Alerta

Caso preocupante de resistencia antibiótica

06 junio 2016
Resistencia antibiótica

06 junio 2016

La resistencia a la colistina de una cepa de E.coli encontrada en una paciente ha puesto en alerta a la comunidad científica. De extenderse a otras personas, nos encontraríamos con un grave problema, ya que el último antibiótico eficaz contra bacterias multirresistentes podría desaparecer. 

Recientemente ha saltado a las primeras páginas de los periódicos el caso de una mujer estadounidense con una infección de orina provocada por una bacteria conocida con el nombre de Escherichia coli (E.coli). Hasta aquí nada nuevo: la bacteria E.coli es el patógeno responsable de la mayoría de los casos de infecciones urinarias.

¿Por qué entonces este caso ha provocado tanto revuelo? Hay una razón poderosa: en el caso de la paciente estadounidense, la cepa de E.coli responsable de la infección es resistente a la colistina, un antibiótico de uso únicamente hospitalario que se reserva como último recurso para tratar infecciones multirresistentes, causadas por agentes bacterianos que se han vuelto resistentes al uso de los antibióticos de uso común.

Multirresistencia: consecuencia del abuso y mal uso de los antibióticos

Una de las causas principales de este fenómeno de “multirresistencia” es el uso excesivo y poco racional que se ha hecho en el pasado de los antibióticos. La exposición continua a antibióticos a lo largo del tiempo ha permitido a las bacterias desarrollar mecanismos de resistencia frente a los antibióticos. Y es que, no sólo se ha abusado de los antibióticos en el campo de la medicina humana, sino también en el campo de la medicina veterinaria, especialmente en lo que se refiere a la producción animal para la industria alimentaria.

Para más información de este caso, que puede convertirse en un ejemplo de como las resistencias bacterianas pueden estar cerca de ganarnos la batalla, puedes consultar la web del Centro de Control de Enfermedades de EEUU

Un problema global que nos preocupa

Desde OCU, seguiremos ofreciendo información sobre esta amenaza para la salud pública, de la que no se libra casi nadie, ya que cada vez que una persona toma antibióticos se multiplican las posibilidades de que las bacterias presentes en su cuerpo se hagan resistentes a ellos. La consecuencia final es que si la resistencia a los antibióticos sigue aumentando, algunas infecciones podrían volver a no tener cura


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