El 13 de febrero se entregó un televisor de gran formato (98 pulgadas). Worten incumplió de forma negligente el servicio de instalación profesional contratado, abonado y solicitado para esa misma fecha, ignorando mis reiteradas reclamaciones durante las dos semanas posteriores.
Ante la total desidia de la empresa y la imposibilidad material de que un consumidor manipule o verifique de forma individual un producto de 55 kg (sin contar el embalaje) y más de 2 metros, contraté el 24 de febrero un servicio de instalación externo. Al realizar el desembalaje, los profesionales certificaron que el panel estaba fracturado de forma coincidente con un impacto exterior en la caja.
Worten pretende eludir su responsabilidad alegando que el producto no se inspeccionó en un plazo de 24 horas. Esta exigencia es nula de pleno derecho: la ley no permite limitar los derechos de garantía mediante plazos arbitrarios de inspección, y menos aún cuando la verificación dependía de una instalación profesional que la propia empresa cobró y nunca realizó. Actualmente, un panel roto de 98 pulgadas y una caja de 2,5 metros bloquea el salón de mi vivienda, suponiendo un inconveniente mayor y un perjuicio derivado de la propia negligencia de Worten.
Se exige a la empresa Worten Distribución España S.L. la resolución del conflicto bajo las siguientes condiciones:
Sustitución inmediata o Resolución del contrato: Retirada gratuita de la unida dañada sustitución por otra conforme o Reembolso íntegro por falta de conformidad de origen del producto.
Reembolso de Gastos: Devolución de los 217,80 € del servicio externo necesario ante el abandono de la empresa o instalación gratuita de la nueva unidad.