Amplío mi reclamación anterior respecto al vehículo adquirido a través de Flexicar.
Resumen cronológico de los hechos: el vehículo me fue entregado el 6 de febrero de 2026 y, apenas cuatro días después, el 10 de febrero, presentó un fallo grave de motor relacionado con el sistema anticontaminación. El vehículo fue entregado para su reparación en garantía el 16 de febrero de 2026.
Desde ese momento comenzó un proceso extraordinariamente prolongado y opaco de gestión de la avería. El vehículo no fue trasladado al servicio oficial de Citroën hasta el 20 de marzo de 2026, más de un mes después de su entrega en garantía. Durante ese tiempo, y durante gran parte de la reparación posterior, la información facilitada fue escasa, fragmentada y obtenida casi exclusivamente tras llamadas, reclamaciones e insistencias continuadas por mi parte.
La avería diagnosticada fue finalmente un fallo en el sistema de AdBlue / anticontaminación. Posteriormente, además, el vehículo permaneció inmovilizado durante semanas adicionales debido a una campaña técnica pendiente del fabricante relativa al árbol de levas.
El vehículo no me fue finalmente devuelto hasta el 15 de mayo de 2026, tras permanecer inmovilizado desde el 16 de febrero, es decir, aproximadamente 88 días.
Sin embargo, tras poco más de un mes de uso y durante un viaje vacacional desde Almería hasta León, volvió a reproducirse una incidencia directamente relacionada con el sistema anticontaminación. A aproximadamente 180 km de nuestro destino apareció nuevamente en el cuadro un error relacionado con NOx / sistema anticontaminante, acompañado del aviso de bloqueo de encendido en 1.100 km.
Pese a lograr llegar al destino, fue necesario acudir de urgencia a un taller para realizar una lectura mediante OBD y borrar temporalmente el error. No obstante, tras continuar el viaje hacia Galicia y circular durante varios días, el mismo fallo ha vuelto a reproducirse.
Esta nueva incidencia resulta especialmente grave, ya que afecta al mismo sistema cuya reparación motivó la inmovilización del vehículo durante casi tres meses. Además del evidente riesgo mecánico, esta situación ha causado un perjuicio directo durante mis vacaciones, generando incertidumbre, pérdida de tiempo, gastos y la preocupación constante de una posible inmovilización del vehículo lejos de mi domicilio habitual.
A la vista de estos hechos, considero que ya no solo existe una reclamación por demora, mala gestión y falta de transparencia, sino también por la posible reparación defectuosa o incompleta de una avería preexistente, reforzando mi reclamación por venta de un vehículo con vicios ocultos y por los daños y perjuicios ocasionados.