A la atención de la OCU:
Quiero presentar una reclamación contra Ticketmaster por considerar abusivas y desproporcionadas las condiciones aplicadas a la compra y posterior gestión de una entrada para el concierto de Linkin Park en Madrid.
En el momento de la compra, además del precio de la entrada, se me cobraron 25 euros en concepto de gastos de gestión, así como un seguro adicional. Considero que estos gastos ya son excesivos por sí mismos.
Posteriormente, por motivos familiares, finalmente no voy a poder asistir al concierto. Mi intención era ceder la entrada a un conocido, sin ánimo de lucro y simplemente para no perder el dinero pagado, pero Ticketmaster no me permite hacerlo libremente. La única opción que ofrece es la reventa a través de su propia plataforma, lo que me obliga además a asumir otros 7 euros de gastos de gestión.
A esto se añade que la persona que me compraría la entrada, y que en realidad me está haciendo el favor de quedársela, tendría que pagar nuevamente otros 25 euros de gastos de gestión por la misma entrada.
Es decir, por una sola entrada, Ticketmaster terminaría percibiendo al menos 57 euros en gastos de gestión (25 + 7 + 25 = 57 euros), más el importe del seguro, lo que considero claramente abusivo, desproporcionado y perjudicial para el consumidor.
Además, considero especialmente grave que se impida al comprador disponer con libertad de una entrada que ya ha adquirido y que, por tanto, ya es de su propiedad. Entiendo que esta restricción deja al consumidor completamente sometido a las condiciones impuestas por Ticketmaster, sin alternativa real, generando en la práctica una situación que considero cercana a un monopolio, en la que la empresa controla tanto la venta inicial como la reventa posterior, imponiendo nuevos costes en ambas fases.
A ello se suma que, incluso en el caso de conseguir vender la entrada, el importe no estaría disponible hasta después de la celebración del concierto. Dado que actualmente muchos conciertos se anuncian y se venden con casi un año de antelación, esto supone que la empresa puede retener el dinero del consumidor durante meses, e incluso cerca de un año, sin ofrecer ninguna compensación, funcionando en la práctica como una financiación a interés 0 a costa del comprador. Considero que esta circunstancia agrava todavía más el carácter abusivo de estas condiciones.
En mi opinión, esta práctica limita injustamente la posibilidad de cesión entre particulares, impide al consumidor ejercer libremente sobre un bien que ya ha pagado y multiplica los costes sobre una misma entrada sin una justificación razonable.
Por todo ello, solicito que se estudie esta práctica, se valore su posible carácter abusivo y, en su caso, se reclame a Ticketmaster una solución justa, incluyendo la posibilidad de ceder la entrada sin penalizaciones, la revisión o devolución de los importes cobrados en concepto de gastos de gestión y cualquier otra medida que proteja adecuadamente los derechos del consumidor.