En julio de 2024 intenté abrir una cuenta con ABANCA de forma online. Desde el primer momento no pude activar la cuenta ni acceder a la banca online, ya que cada intento de acceso a la app devolvía un error indicando que mis datos eran incorrectos.
Contacté telefónicamente con ABANCA para intentar resolver esta incidencia y la única solución que se me ofreció fue acudir presencialmente a una oficina. Al no poder hacerlo, la cuenta nunca llegó a utilizarse y, al no poder activarla ni gestionarla, opté por operar con otra entidad bancaria, sin llegar a tener una relación operativa con ABANCA.
En agosto de 2024 me mudé a Países Bajos. En ningún momento recibí físicamente ninguna tarjeta de crédito de ABANCA, ni antes ni de dicha mudanza. Nunca activé ni utilicé ninguna tarjeta de crédito de ABANCA.
Desde noviembre de 2025, comencé a recibir llamadas reclamando una supuesta deuda asociada a una tarjeta de crédito, inicialmente por un importe de 43 €, que posteriormente ha sido incrementado hasta 129 €, sin que se me haya facilitado una explicación clara y comprensible sobre el origen de dicha deuda ni sobre el motivo de su incremento.
He intentado aclarar esta situación por los canales disponibles de ABANCA, sin éxito, por los siguientes motivos:
• Las llamadas recibidas son realizadas siempre por un sistema automático, sin opción de hablar con una persona.
• Cuando llamo al teléfono de Atención al Cliente, el sistema me solicita datos que no tengo (como los últimos dígitos de tarjeta). Tras intentar explicar mi situación al sistema automático, no se me deriva a un agente, o bien, tras una larga espera, la llamada se corta sin llegar a hablar con nadie.
• He enviado una consulta a través del formulario online de la página web de ABANCA hace varias semanas, sin haber recibido respuesta.
• He vuelto a enviar otra consulta recientemente, también sin respuesta.
• No puedo presentar una reclamación formal, ya que la web me obliga a identificarme como cliente y vuelve a indicar que mis datos son incorrectos.
• Resido en el extranjero, por lo que no tengo posibilidad de acudir a una oficina física en España.
Considero que esta situación supone una falta de información, transparencia y atención al cliente, así como la reclamación de una deuda que no reconozco, vinculada a un producto que no he recibido, activado ni utilizado, sin haber dispuesto de canales efectivos para su gestión, cancelación o aclaración.
SOLICITO:
1. Una explicación clara y detallada del origen de la supuesta deuda, indicando el producto concreto que la genera.
2. La anulación total de los importes reclamados, incluidos recargos, intereses o gastos adicionales.
3. La confirmación expresa de que no existe ni existirá ninguna deuda pendiente a mi nombre relacionada con este asunto.
4. Que no se realicen nuevas acciones de recobro ni se comuniquen mis datos a ficheros de morosidad mientras la reclamación esté en curso.