Si alguien me hubiera contado esta experiencia antes de comprar, jamás habría realizado el pedido.
Primero incumplen la fecha de entrega y me hacen perder un día entero esperando en casa sin avisar de que no iban a venir. Después, cuando por fin entregan el pedido, el canapé llega con la estructura de madera rota. Comunico la incidencia inmediatamente, envío fotografías y vídeos y, desde ese momento, empieza un auténtico calvario.
Semanas de llamadas, WhatsApp y correos electrónicos para obtener únicamente promesas incumplidas, información contradictoria y un silencio absoluto por parte de la empresa. Han llegado a darme varias fechas de sustitución que nunca se han cumplido e incluso me reconocen por escrito que me confirmaron una entrega sin disponer siquiera de la mercancía en almacén.
La última fue de auténtico esperpento: el miércoles me aseguran por WhatsApp que el sábado me entregarán el canapé de sustitución. Llega el sábado y, una vez más, no aparece nadie. Ni una llamada, ni un mensaje, ni una explicación. Absolutamente nada.
Lo más indignante no es solo que me hayan entregado un producto roto. Lo realmente vergonzoso es la absoluta falta de respeto hacia el cliente, hacia su tiempo y hacia su dinero. La sensación es que, una vez que has pagado, desaparece cualquier interés por solucionar los problemas y eres tú quien tiene que ir detrás de la empresa constantemente, rogando información y respuestas que nunca llegan.
Después de todo lo vivido, mi conclusión es clara: una gestión caótica, una atención al cliente inexistente y una falta de seriedad que jamás había visto en una compra de este tipo. Mi experiencia está siendo tan lamentable que me he visto obligada a abrir una incidencia con la financiera y a preparar una reclamación ante Consumo.
Desde luego, no volvería a comprar aquí ni aunque me regalaran el canapé.