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Planchando también se puede ahorrar

13 octubre 2014
Plancha

13 octubre 2014

A una actividad tan rutinaria como planchar, la mayoría no le da demasiadas vueltas. Sin embargo, con unos buenos hábitos y teniendo en cuenta nuestros consejos, se puede ahorrar mucho tiempo, dinero y energía en esta práctica tan habitual y cotidiana.

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Planchar es una actividad tan rutinaria que la mayoría no le da demasiadas vueltas, y mucho menos se plantea que se puede ahorrar en el planchado. Pero así es. Por ello, hemos elaborado una serie de consejos para ahorrar tiempo, dinero y energía en esta práctica tan cotidiana de planchar.

  • Si usas la plancha puntualmente cada vez que planchas una prenda, no le estarás sacando partido al electrodoméstico y además derrocharás energía. Lo mejor es acumular una buena montaña de ropa y plancharla toda del tirón.
  • Si dejas de utilizar la plancha durante un buen rato, lo mejor es apagarla. Cualquier electrodoméstico consume si permanece enchufado, y en modo stand by mucho más de lo que piensas. Todo aparato conectado a la red consume energía.
  • Si tu tarifa eléctrica tiene discriminación horaria, plancha durante las horas en que el precio es más bajo.
  • Divide y clasifica la ropa en montones antes de plancharla. Si te organizas antes de planchar, ahorrarás tiempo y energía. Además, no toda la ropa ha de plancharse a la misma temperatura. Déjala colocada del revés, que es como deben plancharse las prendas.
  • Las planchas actuales no necesitan demasiado tiempo para calentarse, a diferencia de las de hace unos años. Así que no necesitas conectar la plancha con mucho tiempo de antelación antes de planchar, con un par de minutos es suficiente. Lo recomendable es conectarlas cuando ya tengamos la ropa lista para planchar: preparada y clasificada.
  • Empieza a planchar por el montón que requiera una temperatura más baja de la plancha. Si desenchufas la plancha cuando aún te quedan dos o tres prendas, podrás plancharlas aprovechando su calor residual. Cada prenda cuenta con etiquetas que indican las instrucciones de planchado. Se trata del dibujo simplificado de una plancha, con puntos dentro. Un punto indica un planchado más suave (sedas, por ejemplo), dos puntos indican un planchado regular (hasta 120°C, en tejidos como lanas, cachemiras y otros)), y tres puntos indican una alta temperatura, sin superar los 140°C o 150°C (como algodón, lino o vaqueros).

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