Noticia

Menos ingresos y más impuestos

16 julio 2014
Impuestos

16 julio 2014

Los números no engañan. La realidad tampoco: el poder adquisitivo de los españoles lleva años disminuyendo. ¿Los culpables? La combinación de unos ingresos menguantes, la carestía de la vida y los impuestos crecientes.

A las familias españolas no les salen las cuentas. Mientras sus ingresos se congelan (cuando no se reducen significativamente), los precios suben... y también los impuestos: el resultado, menos dinero en el bolsillo. Una encuesta realizada hace unos meses por OCU revelaba que casi 3 de cada 10 familias españolas no llegan a final de mes.

Todo sube

La carestía de la vida es una realidad. Y es que los precios se han disparado: en el periodo entre 2009 y 2013, los precios de algunos bienes básicos y de los principales suministros han seguido una evolución ascendente:

  • Gasolina +70,6%
  • Diesel + 62,3%
  • Electricidad + 33%
  • Agua + 21%
  • Gas +18%
  • IPC + 7,1%

Esas subidas de precio han afectado directamente a nuestro poder adquisitivo. Solo en 2012, con la subida del IVA general del 18 al 21% y del IVA reducido del 8 al 10%, cada familia se vio obligada a pagar unos 470 euros más al año por término medio para subsistir.

Y además, los impuestos

El ciudadano ha visto como en pocos años ha disminuido su capacidad de compra . Además del precio de los suministros y los bienes de consumo y la carestía de la vida (el IPC ha subido más de 7 puntos en 4 años), la carga fiscal también es muy elevada. Los hechos prueban que en los últimos años ha habido una subida de impuestos más o menos encubierta, que está poniendo en un aprieto a muchos contribuyentes.

  • El impuesto sobre la renta se ha encarecido mucho en un plazo muy corto. La tarifa creció en 2011, con lo que muchos contribuyentes pagaron tipos superiores por sus ingresos. Además  dentro del paquete de medidas urgentes para contener el déficit público, se creó  la “tarifa complementaria”. El resultado: los contribuyentes pagamos entre un 0,75% y un 7% más.
  • El IBI es un impuesto que grava el valor de los bienes inmuebles que posee el contribuyente y su cuantía depende básicamente de dos factores: el tipo impositivo que aplica cada municipio y el valor asignado por el catastro al inmueble en cuestión. Pero el IBI actual no se corresponde a la realidad, pues los valores catastrales se revisan íntegramente a intervalos de varios años, demasiado largos para un mercado tan cambiante como el actual, con este acusado y sostenido descenso del valor de los inmuebles.
  • Y la tasa de basuras, un estupendo argumento para recaudar algo de dinero fresco…

Todo eso es soportado directamente por los contribuyentes: en OCU creemos que el Estado no puede subir la presión fiscal sin hacer un esfuerzo en paralelo por gastar el dinero público de manea racional. Hay margen para hacerlo... sin que se resientan  servicios esenciales, claro.


Imprimir Enviar por email