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Los kebabs podrán llevar fosfatos

No es que se quisieran prohibir los kebabs sino que se evitara el uso de determinados aditivos en su composición. Finalmente y a pesar de todo el Parlamento Europeo ha decidido fallar en contra de bloquear el uso de fosfatos en los kebab, es decir que a partir de ahora se van a permitir, a pesar sus posibles efectos sobre la salud.

13 diciembre 2017
kebab

La posible prohibición de los kebabs en Europa ha sido una de las noticias de estos días. En el centro de la polémica, el riesgo para la salud de esos productos cárnicos, pero en realidad el culpable es el uso de fosfatos en los famosos rollos de carne.

Sí a los fosfatos a pesar de todo

A pesar de todo el ruido levantado durante los últimos días y contra lo que a OCU le hubiera gustado, los eurodiputados han decidido que se permita el uso de estos aditivos en el preparado de carne de los kebabs.

Mostramos nuestra preocupación sobre el impacto que estos aditivos pueden causar en la salud de los consumidores, y exigimos que los fabricantes tomen nota de aquellos que los evitan y que ofrecen un producto de mayor calidad.

A partir de ahora el BEUC, la organización de consumidores europeos, ha expresado la necesidad de que los Estados miembros exijan que los proveedores de kebab informen claramente a los consumidores sobre la presencia de fosfatos en su carne a través del etiquetado. Y comprobar que lo hacen reforzando los controles sobre el uso de aditivos en el sector de la carne.

Fosfatos a debate

Los fosfatos son unos aditivos estabilizantes cuya finalidad principal es la de retener agua. Su uso como aditivo en productos cárnicos está, en principio, prohibido en la Unión Europea. Ahora, la Comisión Europea quiere proponer que se autorice el uso de fosfatos como aditivos en la elaboración de la carne para kebabs.

Ante esto los eurodiputados de la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria del Parlamento Europeo plantearon su preocupación sobre el impacto para la salud que tienen los fosfatos usados como aditivos alimentarios. Hay estudios realizados en los últimos años muestran un vínculo entre el consumo de fosfatos y un aumento del riesgo cardiovascular y la mortalidad, si bien la EFSA (Autoridad en Seguridad Alimentaria de la Unión Europea) indicó que ese riesgo no puede atribuirse solo al consumo de fosfatos. Lo cierto es que los parlamentarios europeos se han opuesto y han bloqueado la propuesta.

Los kebab no deben llevar fosfatos

Excepcionalmente, el uso de fosfatos en productos cárnicos solo se encuentra permitido en una serie de productos, para proteger determinados preparados tradicionales en Europa: así, pueden usarlos productos como burger meat, las breakfast sausages o las Bräte, entre otros. En el resto, incluidos los kebab, está prohibido el empleo como aditivo de fosfatos. El kebab, por tanto no tiene protección especial.

Los kebabs que consumimos no son auténticos kebab 

Un verdadero kebab debe elaborarse con carne de ternera, cordero, o pollo. Esos trozos de carne se insertan en un pincho hasta formar un bloque o rollo, que se asa mientras va girando junto a la fuente de calor. Pero lo que en la actualidad se vende en la mayoría de establecimientos como carne de kebab no lo es realmente.

En 2014 un estudio de OCU reveló que:

  • En la elaboración de los kebabs se usan preparados cárnicos de baja calidad: encontramos una gran cantidad de calcio, que se explica por el uso de carne separada mecánicamente y altas cantidades de colágeno, lo que denotaba el uso de tendones.
  • Pese a comprar kebabs de ternera, aparecieron restos de ADN de multitud de especies (pollo, cordero, pavo).
  • Por otro lado, la higiene de los productos analizados dejaba bastante que desear.

Y eso sin hablar de lo que probablemente pueda influir más en el aumento del riesgo cardiovascular de este tipo de productos, pues llegamos a encontrar kebabs con un 30% de grasa (la carne de ternera ronda el 10%) y casi 6g de sal (la OMS recomienda reducir la ingesta a 5g al día). Un kebab de nuestro estudio tenía de media 739 kcal, más que una hamburguesa de una tradicional cadena de comida rápida.

Esperamos conclusiones claras

Desde OCU solicitamos que las autoridades europeas establezcan controles para detectar si se hace un uso fraudulento de fosfatos en productos cárnicos. No se trata de ir en contra de los kebab: el objetivo es que el consumidor que lo desee pueda seguir consumiendo un kebab tradicional, elaborado con auténtica carne y siguiendo los procedimientos adecuados, pero no preparados cárnicos de dudosa calidad, repletos de aditivos, grasas, y sal que en nada pueden beneficiar su salud.


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