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Reciclaje de aparatos: tu dinero a la basura

29 octubre 2013
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29 octubre 2013

Cuando compramos una lavadora, a una tele, un móvil o cualquier otro aparato eléctrico o electrónico se nos impone en el precio una cantidad destinada a su futuro reciclaje. Pero hemos comprobado que estos productos no siempre se reciclan. Es más, ocurre con escasa frecuencia.

​Reciclaje material electronico pagado de antemano

Cuando un aparato ya no funciona o se queda obsoleto y queremos desprendernos de él, lógicamente no podemos tirarlo a la basura sin más. El paso más habitual suele ser llevarlo a un punto limpio o a la tienda al cambiarlo por otro; incluso pedir a quienes se encargan de llevar el nuevo producto a tu casa que se lleven el viejo si éste no es fácilmente transportable.

Pero nos preguntábamos qué ocurre con esos aparatos que ya no sirven, dónde van a parar, si se aprovecha algo de ellos, si se reciclan o no... Sobre todo porque cuando un consumidor adquiere uno de ellos, paga al fabricante una cantidad incluida en el precio, destinada a que se recicle ese aparato cuando ya no sea útil.

Hemos comprobado que muchos de esos aparatos no llegan a las plantas de reciclaje. Y si no se recicla, ¿quién se queda con el dinero que pagamos de antemano para tal finalidad?

Reciclaje material electronico

¿Cómo se reciclan tus aparatos electrónicos?

Para saber adónde van a parar los aparatos eléctricos y electrónicos que ya no sirven, pero que no están llegando a las plantas de reciclaje, decidimos hacer un seguimiento del recorrido de algunos de ellos. Para ello, dimos los siguientes pasos: 

  • Un reciclador autorizado nos ha cedido 16 aparatos usados: 4 frigoríficos, 4 lavadoras, 4 televisores y 4 ordenadores de mesa. Todos ellos son aparatos que deben reciclarse bien, pues de no ser así sus componentes podrían resultar peligrosos para el entorno e incluso suponer un riesgo para la salud.
  • El reciclador nos prestó asesoramiento sobre el modo en que deberían despiezarse y reciclarse los aparatos, y dentro de cada uno de ellos ocultamos un localizador capaz de indicar su posición por tecnología celular GPRS (la misma de la telefonía móvil) hasta que el aparato fuera manipulado.
  • En los televisores instalamos dos localizadores, uno en la parte plástica y otro en la metálica para comprobar si eran procesados y ambas partes llegaban a destinos diferentes. Después se compararon la ruta que debía seguir, solicitada a los responsables de los puntos de recogida,y la que tomó.
  • Nos deshicimos de los aparatos de las tres formas previstas para su correcto reciclaje: 12 se depositaron en puntos limpios; 3 fueron retirados a domicilio al entregarse otro recién comprado, y uno más fue entregado en una tienda en la que se compró un aparato similar.

Procesos de reciclaje de RAEE en España

Gracias a los localizadores colocados en el interior de los aparatos a reciclar pudimos seguirles la pista cuando éstos debían ser transportados a plantas de reciclaje, lo cual nos deparó muchas sorpresas. Aunque la primera de ellas nos la llevamos antes de iniciarse el recorrido: para el consumidor no es fácil deshacerse de un aparato usado. Pero hay más:

  • Los aparatos se manipulan a menudo en lugares no autorizados: chatarrerías, desguaces, naves, descampados...
  • Hay localizaciones que se repiten, lo que nos lleva a pensar que existen circuitos paralelos, no autorizados, de desguace y chatarrería.
  • Varios de los aparatos fueron despedazados al aire libre, sin control alguno. 
  • Algunos de los residuos, pocos, sí llegaron a una planta de reciclaje autorizada, pero no siempre a la más cercana a su lugar de origen.
Ejemplo del recorrido de un electrodoméstico para reciclar por la Comunidad de Madrid hasta que llega a su destino. Un transportista de IKEA mareo una lavadora durante 814 kilómetros antes de descargarla en Fuenlabrada. Pasó tres veces por IKEA.

Todos culpables

Investigar de qué y de quiénes depende que los aparatos a reciclar viajen innecesariamente, no se reciclen convenientemente o acaben en plantas de reciclaje a cientos de kilómetros nos ha deparado unos sorprendentes resultados en los que todos los actores de este periplo se desentienden de alguna manera del reciclado de aparatos: fabricantes, vendedores, puntos limpios y autoridades. Todos son culpables:

Fabricantes

Incrementan el precio de los aparatos que fabrican con una cantidad estimada de reciclarlos. Los fabricantes están obligados por ley a dedicar esa cantidad a que los aparatos electrónicos sean trasladados a plantas autorizadas donde se descontaminen y se reciclen bien. Aunque esta labor podrían abordarla ellos mismos, la práctica habitual es que los fabricantes deleguen en un Sistema Integrado de Gestión (SIG), al que sólo pagan por los aparatos verdaderamente reciclados, aunque sean únicamente una pequeña parte de los comercializados. El resto del dinero de los consumidores parece que simplemente lo ingresan.

Vendedores

Deben aceptar los aparatos usados que el consumidor le ofrezca al comprar otros similares, ya sea en el domicilio del comprador, al entregar un aparato nuevo o en la tienda. Cuando lo hacen, los vendedores deben encargarse de llevarlos a reciclar. Pero, en la práctica, son muchos los que evitan asumir esa responsabilidad, negándose directamente a quedarse con el aparato a reciclar, dando largas, cobrando al usuario... Además, algunos, cuando asumen el aparato, no siempre se ocupan de ponerlo en la camino adecuado para ser reciclado.

Puntos limpios

Estas instalaciones suelen ser responsabilidad de alguna administración, ya sea local, autonómica, cabildo, diputación... que se encarga de la recogida de residuos domésticos. Allí deben custodiarse y entregarse en buen estado a los responsables de llevarlos a las plantas de reciclaje. Pero las instalaciones no siempre están en buenas condiciones, bien señalizadas o no informan bien de los horarios. Hemos detectado una indiferencia generalizada tanto hacia cómo se depositan los residuos, como hacia su custodia.

Autoridades

Las autoridades locales de muchos municipios también se desentienden del problema. Algunas desconocen por completo el funcionamiento de un punto limpio; otras no informan a los consumidores y ponen trabas. En cuanto a las autoridades autonómicas, nacionales e internacionales, ni ejercen un control efectivo sobre la calidad de la gestión en su ámbito territorial, ni se molestan en dar una información adecuada y actualizada sobre la situación en su entorno.

Todos perjudicados

Los grandes perjudicados por estos desfases en el reciclado de aparatos electrónicos y eléctricos son directamente los consumidores, pero en realidad lo somos todos, pues el medio ambiente se resiente de manera considerable.

El consumidor

Al comprar un aparato eléctrico o electrónico el consumidor paga una cantidad por adelantado para costear su futuro reciclado, aunque tarde años en producirse. Pero en la práctica, sólo un porcentaje mínimo se llega a reciclar.

Los recicladores autorizados

Estos empresarios se sustentan total o parcialmente con el dinero que reciben de los SIG por descontaminar y reciclar sus residuos, además de dedicarse a vender los materiales recuperados. Pero en la práctica únicamente les llega una pequeña parte de los residuos que previsiblemente iban a sostener su negocio.

El medioambiente y la salud pública

Los residuos abandonados a su suerte son una importante fuente de riesgos. Sustancias como los gases de los frigoríficos, los aceites minerales con bifenilos policlorados de aparatos como las lavadoras, los metales pesados o los restos electrónicos de televisiones u ordenadores son peligrosos para todos.

Reciclaje material electronico: ¿quién gana?

Pero en todo el proceso de reciclaje, lógicamente hay quienes sí sacan tajada, casi siempre los menos adecuados para hacerlo: los fabricantes y los que se aprovechan de la dejadez de las partes implicadas.

Los fabricantes se embolsan el dinero pagado por los consumidores que adquieren un producto y que deberían destinar a reciclar, mientras que los chatarreros aprovechan la indiferencia y dejadez para apropiarse de los residuos. Extraen las partes valiosas y desprecian otras que podrían reciclarse. No tienen en cuenta la posible emisión de sustancias peligrosas que genera la manipulación de un determinado aparato si no se hace una descontaminación previa.

Ejemplos de malas prácticas

Las trabas al reciclaje están a la orden del día y son numerosos los problemas que hemos detectado. Estos son algunos ejemplos concretos:

  • Existen establecimientos que se niegan a aceptar un aparato viejo para reciclar aunque sea a cambio de uno nuevo. Muchas tiendas online no dan opción de recogida, como FNAC, Worten, Amazon o Redcoon. Sólo aceptan el aparato si se paga por ello.
  • El punto limpio de Alicante exige estar empadronado en la localidad para poder hacer uso de él y en el de Albacete se utilizan carritos de la compra como contenedores. No siempre ayudan a descargar, no dan facilidades y así la acción de reciclaje resulta poco atractiva.
  • En los puntos limpios de Daimiel (Ciudad Real), un televisor fue robado de noche y al día siguiente fue manipulado en un descampado, con el consiguiente efecto negativo para el medio ambiente. En Granada desapareció una CPU, que fue a parar a un domicilio particular.
  • Una nevera fue a parar al centro Hermanos Lozano de Elche (Alicante), que se anuncia como planta autorizada de reciclaje pero sólo tiene licencia para almacenamiento y transporte.
  • El Centro IKEA de San Sebastián de los Reyes (Madrid) se negó a recoger una lavadora vieja y nos cobró 20 euros por hacerlo a domicilio.
  • El transportista de IKEA mareo una lavadora durante nada menos que 814 kilómetros antes de descargarla en una chatarrería de Fuenlabrada, también en la Comunidad de Madrid. Antes pasó tres veces por IKEA.
  • Un televisor dejado en el punto limpio de Sant Feliu de Guixols (Gerona) llegó a la planta autorizada Electrorecycling y al acabar la jornada estaba intacta en una zona de casas particulares.
  • Una lavadora que partió de Lorca (Murcia) pasó por la planta valenciana de reciclado Recytech de Baniparrell, pero acabó procesada en una chatarrería de Sollana, también en Valencia.

De los 16 aparatos que llevamos a reciclar, sólo 4 fueron procesados en una planta recicladora autorizada.

Lo que pide OCU para el procesos de reciclaje de los aparatos electrónicos y eléctricos

Queremos cambios. Desde OCU vamos a poner en conocimiento de las autoridades y de la Fiscalía de Medio Ambiente las infracciones más destacadas que hemos detectado. Tenemos propuestas para mejorar un sistema que se ha demostrado que ha fracasado y una normativa obsoleta y nada efectiva:

  • Las tiendas, ya sean físicas o electrónicas, no pueden obviar su obligación de recoger los aparatos a reciclar. Deben ser inspeccionadas y sancionadas si no cumplen.
  • Debe mejorar notablemente el funcionamiento de los puntos limpios para que acepten residuos sin poner trabas y los custodien de forma segura.
  • Fragmentadoras, chatarrerías y centros de almacenamiento necesitan una regulación de su actividad y rendir cuentas de ella.
  • Se debe modificar la calificación jurídica de los residuos electrónicos e incorporar en las sanciones por robo o manipulación indebida el coste del daño medioambiental que se provoca.
  • Es necesario un sistema independiente de trazabilidad de los residuos, puesto que sin él es difícil valorar la eficacia del modelo, identificar a los responsables de los errores y los aciertos o detectar los puntos de fuga del circuito oficial.
  • La tasa que los fabricantes cobran por el reciclaje posterior de los aparatos que ponen en el mercado ha de ser conocida siempre. Este hecho ayudaría a los consumidores a involucrarse en el sistema de reciclaje y a pedir responsabilidades.
  • Los fabricantes deben explicar cómo cumplen con su obligación: cuánto ingresan, cuánto pagan a los SIG y a qué asignan el dinero recaudado en concepto de reciclaje.