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Antibióticos preventivos: deben prohibirse

01 febrero 2010
Gambas peladas

01 febrero 2010

El último estudio de la OCU rastreando la presencia de antibióticos en alimentos se salda con resultados esperanzadores, pero aún se detectan residuos de antibióticos en mieles y gambas. La OCU exige que se prohíba el uso preventivo de antibióticos en los animales, por sus implicaciones para la salud.

Los resultados del último análisis de antibióticos en alimentos realizado por la OCU son esperanzadores, pero todavía hay motivos para preocuparse. Se encuentran residuos de antibióticos en tres mieles, además de restos de cloranfenicol en gambas, lo que demuestra que este antibiótico se sigue utilizando, a pesar de estar prohibido.

La OCU trasladó los resultados de su estudio a la Agencia Española de Seguridad Alimentaria. Los productos afectados ya no están a la venta.

 

Antibioticos animales

 

A juicio de la OCU, los resultados del estudio muestran que es preciso mantenerse alerta. Y para garantizar la salud de los consumidores exige:

  • Que se prohíba el uso de antibióticos para la prevención de enfermedades, como ya se hizo con su uso como promotores del crecimiento. Aunque por supuesto se podrán utilizar para el tratamiento de animales enfermos si se respetan los tiempos de espera.
  • Que se establezcan guías para una gestión correcta de las explotaciones ganaderas.
  • Que se marque como objetivo la ausencia total de residuos de antibióticos en los productos finales que llegan al consumidor. Para ello, la legislación será más estricta y los controles similares en todos los países.
  • Que no se autoricen para su uso veterinario  los antibióticos que sean imprescindibles en medicina humana, a la vista del riesgo de crear resistencias.
  • Que se informe a los consumidores del origen del producto que compran con menciones que sean claramente comprensibles.

 

Antibioticos miel gambas

Además, hoy en día la presencia de antibióticos en animales destinados a consumo humano (directo o indirecto) supone un serio problema de seguridad. El uso de antibióticos en los animales productores de alimentos frecuentemente es más elevado que el consumido directamente por humanos. Evidentemente, esta presencia de antibiótico en alimentos genera una cadena. De esta forma, el fármaco pasa del animal a las personas inevitablemente en el momento del consumo.