EXPOSICIÓN DE LOS HECHOS
El 1 de abril de 2026 recibí el sofá que había adquirido tras probar previamente en tienda un modelo de exposición cuya comodidad y ergonomía fueron determinantes para mi decisión de compra.
Desde los primeros días de uso comprobé que las sensaciones del sofá recibido diferían sustancialmente de las que había experimentado en el modelo expuesto en tienda. La diferencia no se refería a defectos de fabricación ni a incumplimientos del pedido realizado, sino a la experiencia real de uso y comodidad derivada de la configuración finalmente contratada.
Ante esta situación, acudí personalmente al establecimiento en dos ocasiones durante las semanas posteriores a la entrega para trasladar mi preocupación y solicitar una solución. En ambas visitas se me indicó que estaban consultando el asunto con fábrica y que esperara una respuesta antes de adoptar cualquier otra medida.
Confiando en la profesionalidad del establecimiento y en que estaban analizando mi caso para ofrecer una posible solución, seguí sus indicaciones y permanecí a la espera de dicha respuesta. En ningún momento permanecí inactivo ni acepté la situación, sino que traté de resolver el problema directamente con la empresa desde el primer momento.
La respuesta definitiva me fue comunicada mediante WhatsApp el 11 de mayo de 2026. En dicha respuesta la empresa rechazó cualquier solución y se limitó a indicar que el sofá entregado coincidía con las especificaciones recogidas en el pedido firmado. Al día siguiente, 12 de mayo de 2026, presenté formalmente mi reclamación.
Quiero dejar constancia de que mi reclamación no se basa en que el producto entregado no coincida con el pedido ni en un simple cambio de opinión sobre un producto personalizado. Soy plenamente consciente de que el sofá recibido responde a las medidas y características reflejadas en la hoja de pedido.
El motivo de mi reclamación es que la compra se realizó tras probar un modelo de exposición cuya comodidad fue determinante para mi decisión y que, durante el proceso de venta, no fui informado adecuadamente de las consecuencias funcionales y ergonómicas que tendría la configuración finalmente contratada respecto al modelo probado.
Como consumidor, confié en el asesoramiento profesional del vendedor para adaptar el sofá a las dimensiones de mi salón. Sin embargo, no se me advirtió de forma clara que las modificaciones realizadas alterarían sustancialmente la experiencia de uso respecto al modelo que había probado previamente.
Si hubiera sido informado de manera expresa sobre dichas consecuencias, no habría contratado esa configuración concreta.
Por todo ello, solicito que se valore si la información y el asesoramiento facilitados durante el proceso de venta fueron suficientes para que un consumidor medio pudiera comprender las diferencias funcionales existentes entre el modelo probado y el finalmente adquirido, así como la posibilidad de alcanzar una solución amistosa entre las partes.