El pasado 26 de abril de 2026, realicé una compra legítima de diversos productos a través de la oficina de farmacia en línea operada por la entidad reclamada. El pago por el importe total de 63.63 € fue procesado a través de tarjeta de crédito y cargado en mi cuenta de forma inmediata por el establecimiento, expidiéndose factura y el número de pedido/referencia 651662.
Transcurrido un mes desde la formalización de la transacción, el pedido no ha sido enviado, no se me ha facilitado código de seguimiento logístico, ni se ha procedido a la entrega de los productos adquiridos, a pesar de que en su propia página web establecen un compromiso de entrega máximo de 5 días laborales y presumen de tener un plazo de entrega de 24 horas laborales en el 95.72% de los casos: https://farmaferoles.com/inicio/contacto/gastos-de-envio-formas-de-pago-devoluciones-aviso-legal-2/
Ante el evidente retraso, he intentado ponerme en contacto de manera reiterada con la farmacia a través de los canales oficiales habilitados en su propio portal web en los siguientes días 4 de mayo, 6 de mayo, 11 de mayo y 14 de mayo, resultando toda tentativa infructuosa:
◦ Vía Telefónica: El número de atención al cliente dispone de un sistema automatizado (contestador) que impide de forma sistemática la comunicación con cualquier operador humano. El mensaje locutado se limita a indicar de forma genérica que "se atenderá la incidencia en un plazo máximo de 48 horas", tras lo cual procede a cortar la llamada unilateralmente.
◦ Vía Correo Electrónico: Se han remitido múltiples correos electrónicos de seguimiento y reclamación a la dirección habilitada por la farmacia info@farmaferoles.com, los cuales han sido ignorados en su totalidad, habiendo únicamente recibido una “disculpa” porque el pedido consta no entregado y un compromiso a revisar con el almacén, tras lo cual el resto de correos electrónicos y comunicaciones han sido flagrantemente ignorados. En prueba de estas alegaciones, anexo capturas de pantalla de los correos enviados y recibidos como Anexo III.
Ante el silencio del establecimiento, se ha solicitado formalmente la cancelación del pedido y la devolución íntegra de los fondos sustraídos. A fecha de hoy, la farmacia retiene indebidamente el importe económico sin prestar el servicio, ignorando por completo mis derechos de desistimiento y reclamación y potencialmente incurriendo en delitos tipificados en el Código Penal.
La oficina de farmacia, aun operando a través de canales digitales de comercio electrónico, mantiene su condición jurídica de establecimiento sanitario de interés público. Como tal, se encuentra sujeta a los Estatutos de este Ilustre Colegio y al Código Deontológico de la Profesión Farmacéutica, los cuales exigen una conducta guiada por la honestidad, la responsabilidad, el respeto a los ciudadanos y el decoro profesional.
La conducta desplegada por la farmacia denunciada —caracterizada por la captación de fondos, la ausencia de contraprestación, el bloqueo deliberado de los canales de comunicación y la desatención absoluta a las quejas—menoscaba gravemente el prestigio, la confianza y la dignidad que la sociedad deposita en el colectivo farmacéutico.