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Multas de tráfico por girar la cabeza

03 junio 2014
Multas de tráfico

03 junio 2014

Varios conductores fueron multados en Poio (Pontevedra) por girar la cabeza hacia un radar. La Policía local justifica las sanciones alegando que estas 'distracciones' ponen en peligro la seguridad del tráfico. La presunción de veracidad de los agentes hace el resto.

Trece conductores fueron multados la pasada Semana Santa en Poio (Pontevedra) por girar la cabeza hacia donde estaba ubicado un radar de la Policía local. Todas las sanciones son de 100 euros y corresponden al mismo punto kilométrico de la carretera PO-308.

La Policía local de esa localidad gallega justificó la imposición de las multas aludiendo a que “no son por girar específicamente el cuello, sino por una distracción en la conducción”. Según los agentes, que tienen siempre presunción de veracidad, ellos vieron cómo estas personas giraban el cuello varias veces y estuvieron a puntos de producirse accidentes por alcance debido a esta actitud. La Policía de Poio niega que haya existido exceso de celo por parte de sus agentes y que éstos tengan que imponer un determinado número mínimo de sanciones.

La ambigüedad de la ley ampara que los agentes multen por considerar que los conductores se distraen, aunque su decisión es cuanto menos cuestionable, pues es su palabra contra la del multado, sólo que la de los agentes ‘se cree’ por ley y la de los multados no, y deben probar que no se distrajeron para eludir la sanción, algo harto complicado.

El Reglamento General de Circulación establece que el conductor de un vehículo está obligado a mantener su propia libertad de movimientos, el campo de visión necesario y la atención permanente a la conducción, que garanticen su propia seguridad, la del resto de ocupantes del vehículo y la de los demás usuarios de la vía.

Si a esto le unimos que la DGT ha reiterado en numerosas ocasiones que se debe evitar cualquier distracción al volante, sobre todo no apartar nunca la vista de la carretera, comprobamos que las sanciones no son ilegales, aunque tampoco sean justas.

Lo cierto es que con la ley en la mano poco se puede hacer para eludir estas multas, pues no se puede tildar de contraria a derecho su imposición, y es complicado sopesar si ha habido una actuación excesivamente purista en la interpretación de la norma o un exceso de celo por parte de los agentes.


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