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Tarjetas contactless: tecnología NFC en tu banco

19 marzo 2013
Tarjetas

19 marzo 2013

Lo último en tarjetas de crédito y débito se llama contactless. Parecen una tarjeta normal pero tienen un chip oculto equipado con tecnología NFC. La mejora consiste en que no habrá que introducir la tarjeta en un cajero o pasarla por un datáfono. El problema es que tu inseguridad aumenta.   

La teoría cuenta que esta tecnología es el futuro y que dentro de poco pagaremos con teléfonos móviles equipados con chips NFC. Algunas tarjetas ya lo tienen: no hace falta introducirlas en ninguna ranura, basta con acercarlas a un lector contactless

En la práctica, la tecnología NFC sigue siendo minoritaria en Europa (más allá de experiencias piloto en algunas universidades, comercios y transportes).

Móviles y tarjetas NFC

Es cierto que ya hay muchos móviles con NFC (sobre todo los de alta gama, aunque Samsung lo ha implantado en todos sus terminales) y también muchas tarjetas (La Caixa, BBVA, Santander, Bankia o Banco Sabadell están adoptando esta nueva tecnología con rapidez). 

Pero otra cosa es el número de terminales preparados, que sigue siendo escaso. Si disponemos de una tarjeta con NFC pero el receptor no tiene contactless, se podrá usar igual que una tarjeta normal.

Con el pretexto de la comodidad, las entidades han establecido dos formas de pago, en función del importe de la compra: 

  • Menos de 20 euros: solo hay que acercar la tarjeta al datáfono. No hace falta teclear el PIN ni firmar.
  • Más de 20 euros: pago tradicional, es decir, acercar la tarjeta al terminal y después introducir el PIN o firmar un recibo.

Menos seguridad, ¿a cambio de qué?

Si hablamos de tarjetas bancarias, a día de hoy el método NFC no establece ninguna medida de seguridad adicional: cualquier persona que te robe la tarjeta podrá comprar con ella sin problemas, siempre que ninguna de las compras sobrepase los 20 euros.

Pero el punto débil del NFC es más profundo: ¿en qué mejoran estas nuevas tarjetas a las de toda la vida? Desde nuestro punto de vista, esta tecnología no aporta nada relevante pero aumenta el riesgo de fraude.

La diferencia entre lo que hacemos hoy (meter la tarjeta en el cajero) y lo que nos proponen para el futuro (simplemente acercarla) son solo unos pocos segundos que no compensan el cambio de formato.

Además, la tecnología NFC aún tiene mucho que mejorar y ha recibido críticas, ya que no siempre funciona a la primera y a menudo es necesario insistir hasta encontrar el ángulo adecuado en que el chip se comunica con el receptor.


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