Errores habituales al plantearse adelgazar
Llega el buen tiempo. Este es el momento del año en que muchos se plantean perder esos kilos que sobran. Para conseguir eliminarlos la clave es ponerse objetivos realistas y plantearse el reto más como un cambio real de hábitos: identificamos 10 errores comunes para ayudarte a adelgazar sin comprometer tu salud ni el éxito del proyecto.
Muchos queremos adelgazar… pero no todos buscamos lo mismo, porque no es igual querer perder los kilitos que hemos cogido durante los meses de invierno, que plantearse una pérdida de peso importante. Antes de nada, lo mejor es comprobar si de verdad debemos perder peso, y si es así, cuánto. Para ello una buena herramienta es el cálculo del IMC (Índice de Masa Corporal):
En cualquier caso, adelgazar requiere esfuerzo, pues es preciso modificar algunos hábitos y eso no es fácil. En muchos casos ese cambio de hábitos puede bastar para eliminar un sobrepeso. En caso de que tu problema sea de obesidad (con un IMC de más de 30), lo más recomendable es acudir a un profesional, médico o dietista nutricionista, que te ayudará a perder peso de forma saludable.
10 fallos comunes cuando queremos adelgazar
1. Determinar mal el peso ideal
Hay que fijarse objetivos realistas y saludables. Puedes hacer pequeños ajustes en tu dieta y hábitos de vida y tratar de perder algo de peso. Si son bastantes kilos, en torno a un 10% de tu peso, debes consultar al médico y contar con ayuda profesional de un dietista-nutricionista.
2. Saltarse comidas
Lo ideal es realizar varias comidas al día, tradicionalmente se hablaba de 5 ingestas diarias. Desayuno, comida y cena, más dos tentempiés a media mañana y por la tarde. Entre una ingesta y otra deberían trascurrir al menos 2 horas para que no se solapen.
3. Comer muy poco
Las dietas excesivamente hipocalóricas son perjudiciales: el organismo se adapta a periodos de carestía, de tal forma que cada vez es más difícil perder peso. El resultado es que, en cuanto se aumenta un poco la ingesta calórica, se vuelve a recuperar el peso con más facilidad.
4. Culpabilizar a alimentos concretos
Y todo lo contrario, ensalzar y consumir continuamente un producto determinado. Lo cierto es que no hay alimentos que hagan engordar o adelgazar. Es el conjunto de la dieta y el estilo de vida lo que puede influir en el peso.
5. Comer siempre "de régimen"
Instalarse en un hábito constante de privación, de restricción de muchos alimentos hace que al final la dieta se empobrezca y tengas la sensación de comer siempre lo mismo. Una de las causas principales del abandono de las dietas es su monotonía.
6. Optar por una dieta de proteínas y grasas
Algunas dietas de adelgazamiento basan su eficacia en la formación de cuerpos cetónicos. Esto se consigue eliminando de la dieta los hidratos de carbono. Se adelgaza... pero se corre el riesgo de dejar al organismo y lo que es peor, al cerebro, sin su fuente de energía preferida, la glucosa, provocando la aparición de acetona: puede ser muy peligroso.
7. Comer alimentos de alta densidad calórica
Por ejemplo, sustituir un tentempié por la ingesta de productos como las barritas energéticas o lácteos hiperproteicos. Quizá pienses que son una opción más. De nada sirve hacer ejercicio, si luego reponemos fuerzas ingiriendo tantas calorías como las que hemos quemado.
8. Seguir bebiendo alcohol
Todas las bebidas alcohólicas engordan, ya que el alcohol aporta 7 kcal/g , más que los hidratos de carbono o las proteínas. Una copa de whisky o ron aporta unas 350 kcal. En el caso de las bebidas fermentadas (cerveza, sidra o vino), el aporte calórico puede ser menor... beber una copa de vino o de cerveza en las comidas es una costumbre totalmente prescindible si se quiere perder peso.
9. Fiarse de adelgazantes o dietas milagrosas
Dejando a un lado los medicamentos para adelgazar, los análogos de la GLP-1, las famosas inyecciones para adelgazar, que solo deben prescribirse por un médico y con un estricto control, no hay soluciones rápidas para perder peso. En el mercado sigue habiendo productos adelgazantes, pero entre ellos hay muchos complementos ilegales que en OCU denunciamos. La solución para perder peso es ajustar los hábitos de alimentación y ejercicio.

10. No plantearse un cambio de hábitos
En resumen, la pérdida de peso pasa por un ajuste del balance energético: la clave para adelgazar es que las calorías que ingiramos sean inferiores a las que gastamos. se trata de reducir la ingesta calórica y a la vez incrementar el gasto, idealmente haciendo más ejercicio. Pero esto no debe ser algo puntual, limitado a unas semanas de "operación bikini", sino algo sostenido en el tiempo, un cambio en tus costumbres que, poco a poco, y con perseverancia, dará resultados.
Un cambio de hábitos realista pasa por
- comer de todo, sin eliminar alimentos, pero limitando las cantidades ingeridas.
- decantarse por preparaciones con menos grasa y más ligeras: al horno o al vapor mejor que frito o guisado.
- hacer más ejercicio y deporte.
Muchos queremos adelgazar… pero no todos buscamos lo mismo, porque no es igual querer perder los kilitos que hemos cogido durante los meses de invierno, que plantearse una pérdida de peso importante. Antes de nada, lo mejor es comprobar si de verdad debemos perder peso, y si es así, cuánto. Para ello una buena herramienta es el cálculo del IMC (Índice de Masa Corporal):
En cualquier caso, adelgazar requiere esfuerzo, pues es preciso modificar algunos hábitos y eso no es fácil. En muchos casos ese cambio de hábitos puede bastar para eliminar un sobrepeso. En caso de que tu problema sea de obesidad (con un IMC de más de 30), lo más recomendable es acudir a un profesional, médico o dietista nutricionista, que te ayudará a perder peso de forma saludable.
1. Determinar mal el peso ideal
Hay que fijarse objetivos realistas y saludables. Puedes hacer pequeños ajustes en tu dieta y hábitos de vida y tratar de perder algo de peso. Si son bastantes kilos, en torno a un 10% de tu peso, debes consultar al médico y contar con ayuda profesional de un dietista-nutricionista.
2. Saltarse comidas
Lo ideal es realizar varias comidas al día, tradicionalmente se hablaba de 5 ingestas diarias. Desayuno, comida y cena, más dos tentempiés a media mañana y por la tarde. Entre una ingesta y otra deberían trascurrir al menos 2 horas para que no se solapen.
3. Comer muy poco
Las dietas excesivamente hipocalóricas son perjudiciales: el organismo se adapta a periodos de carestía, de tal forma que cada vez es más difícil perder peso. El resultado es que, en cuanto se aumenta un poco la ingesta calórica, se vuelve a recuperar el peso con más facilidad.
4. Culpabilizar a alimentos concretos
Y todo lo contrario, ensalzar y consumir continuamente un producto determinado. Lo cierto es que no hay alimentos que hagan engordar o adelgazar. Es el conjunto de la dieta y el estilo de vida lo que puede influir en el peso.
5. Comer siempre "de régimen"
Instalarse en un hábito constante de privación, de restricción de muchos alimentos hace que al final la dieta se empobrezca y tengas la sensación de comer siempre lo mismo. Una de las causas principales del abandono de las dietas es su monotonía.
6. Optar por una dieta de proteínas y grasas
Algunas dietas de adelgazamiento basan su eficacia en la formación de cuerpos cetónicos. Esto se consigue eliminando de la dieta los hidratos de carbono. Se adelgaza... pero se corre el riesgo de dejar al organismo y lo que es peor, al cerebro, sin su fuente de energía preferida, la glucosa, provocando la aparición de acetona: puede ser muy peligroso.
7. Comer alimentos de alta densidad calórica
Por ejemplo, sustituir un tentempié por la ingesta de productos como las barritas energéticas o lácteos hiperproteicos. Quizá pienses que son una opción más. De nada sirve hacer ejercicio, si luego reponemos fuerzas ingiriendo tantas calorías como las que hemos quemado.
8. Seguir bebiendo alcohol
Todas las bebidas alcohólicas engordan, ya que el alcohol aporta 7 kcal/g , más que los hidratos de carbono o las proteínas. Una copa de whisky o ron aporta unas 350 kcal. En el caso de las bebidas fermentadas (cerveza, sidra o vino), el aporte calórico puede ser menor... beber una copa de vino o de cerveza en las comidas es una costumbre totalmente prescindible si se quiere perder peso.
9. Fiarse de adelgazantes o dietas milagrosas
Dejando a un lado los medicamentos para adelgazar, los análogos de la GLP-1, las famosas inyecciones para adelgazar, que solo deben prescribirse por un médico y con un estricto control, no hay soluciones rápidas para perder peso. En el mercado sigue habiendo productos adelgazantes, pero entre ellos hay muchos complementos ilegales que en OCU denunciamos. La solución para perder peso es ajustar los hábitos de alimentación y ejercicio.

10. No plantearse un cambio de hábitos
En resumen, la pérdida de peso pasa por un ajuste del balance energético: la clave para adelgazar es que las calorías que ingiramos sean inferiores a las que gastamos. se trata de reducir la ingesta calórica y a la vez incrementar el gasto, idealmente haciendo más ejercicio. Pero esto no debe ser algo puntual, limitado a unas semanas de "operación bikini", sino algo sostenido en el tiempo, un cambio en tus costumbres que, poco a poco, y con perseverancia, dará resultados.
Un cambio de hábitos realista pasa por
- comer de todo, sin eliminar alimentos, pero limitando las cantidades ingeridas.
- decantarse por preparaciones con menos grasa y más ligeras: al horno o al vapor mejor que frito o guisado.
- hacer más ejercicio y deporte.
