Informe

Servicios de Atención al Cliente

01 enero 2011
atención

01 enero 2011

Indicar el teléfono de atención al cliente en el etiquetado de alimentos y productos no es obligatorio. Cuando se indica, no siempre hay alguien al otro lado de la línea para despejar dudas. La OCU llega en tu ayuda.

Resolvemos las dudas más frecuentes

En muchos casos hemos comprobado que ni tan siquiera el fabricante sabe resolver las dudas que pueden surgirnos sobre nuestros productos. Para que no te rompas la cabeza, te adelantamos algunas de las respuestas que puedes estar buscando:

¿Cuánta sal tiene?

Esta es una pregunta recurrente, sobre todo en personas que necesitan mantener una dieta baja en sal. Los fabricantes parecen no saberlo o ignorarlo, ya que en el etiquetado de muchos alimentos no figura esta esencial información. En lugar de poner la cantidad de sal, indican la de sodio.

Un gramo de sodio equivale a 2,5 gramos de sal. No es fácil conocer esta equivalencia. De hecho, lo preguntamos a 8 fabricantes y solo 2 supieron respondernos. Para que no tengamos que hacer cuentas, la OCU pide que sea obligatorio poner el contenido en sal de todos los productos.

¿Qué significa "grasas vegetales"?

Muy a menudo encontramos en las etiquetas de nuestros alimentos el término "grasas vegetales". Los fabricantes no están obligados a especificar cuáles son ni de dónde vienen. Pero los consumidores tienen derecho a saber lo que están comiendo. Esta es otra de las exigencias de la OCU: que se desvele el misterio de los aceites vegetales.

Afortunadamente, la mayoría de las marcas supieron contestar con rapidez a esta pregunta. Si tienes dudas con algún producto, llama al fabricante para saber qué se esconde detrás de las grasas. Y recuerda que hay una gran diferencia entre los aceites cardiosaludables (oliva, girasol) y otros menos saludables (palma, coco).

¿Qué hacer con una lata abombada o con serios defectos?

Es frecuente que una lata de tomate, por ejemplo, tenga abolladuras o desperfectos graves. ¿Podemos abrirla? Esta fue una de las preguntas que más desconcertó a los fabricantes. Pero no deberían tener dudas: una lata dañada no es apta para el consumo.

Si en la tienda algo está en el frigorífico, ¿debo conservarlo en frío también en casa?

Otra gran incógnita para la mayoría de marcas. No saben o no contestan. Sin embargo, lo correcto es hacer caso del modo de conservación indicado en el producto. No hay que dejarse influir por las estrategias de márketing de las tiendas, que pueden decidir agrupar ciertos productos en una nevera aunque no sea necesario. Por ejemplo, un producto UHT, como puede ser un bric de nata líquida, salsa bechamel o queso en porciones, no necesita estar en el frigorífico si permanece cerrado.