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Como elegir la mejor cama articulada

¿Estás buscando una cama articulada? Te damos las claves para elegir la mejor cama articulada para tu descanso: tipos, características, ventajas, precios...

13 enero 2026
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Qué es y para qué sirve una cama articulada

Todos lo tenemos claro: dormir bien no es un lujo, es una necesidad. Y para un buen descanso hace falta el mejor equipo: una almohada adecuada, un buen colchón... y claro, la cama.

La cama articulada responde a la idea de "una cama que se ajusta a ti", no es un artilugio médico, sino una herramienta para tu bienestar: que subes el respaldo, que alivias la espalda, que elevas las piernas y notas cómo el cuerpo afloja... Una cama articulada te permite leer cómodo, reducir la presión en lumbares, respirar mejor si elevas el tronco o probar la conocida “cero gravedad” cuando las piernas pesan. Y todo porque su somier está dividido en secciones que suben y bajan de forma independiente para encontrar tu postura exacta.

Su historia se remonta a 1874, cuando la firma Andrew Wuest & Son registró en Cincinnati un marco móvil con cabecero abatible. A inicios del siglo XX, el cirujano Willis Gatch  ideó la cama en tres partes que los hospitales adoptaron masivamente durante la Primera Guerra Mundial. Poco después, el doctor George R. Fowler popularizó la posición Fowler, con el tronco elevado hasta 90°, clave en cuidados y alimentación. Y de aquellas manivelas de hierro pesado, hemos pasado a motores eléctricos silenciosos y mandos que ajustan la postura sin esfuerzo.

Hay muchos tipos de camas articuladas, algunas básicas, otras más complejas, pero el objetivo es siempre el mismo: descansar mejor.

Si te lo estás pensando, sigue leyendo: te contamos qué es exactamente una cama articulada, qué ventajas aporta, qué tipos existen en España y en qué fijarte para elegir con cabeza y que el cuerpo te lo agradezca.

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Ventajas de las camas articuladas

Una cama articulada tiene claras ventajas

  • A menudo a final de día hay quien tiene sensación de piernas cansadas o de pesadez en las piernas, en esos casos, como en caso de insuficiencia venosa crónica (varices), una ligera elevación de las extremidades ayuda al retorno venoso.
  • En caso de apnea obstructiva del sueño, una ligera elevación de la parte superior, alzando la cabecera, ayuda a mantener las vías respiratorias abiertas. También se puede conseguir con almohadas.
  • Quien padezca reflujo gástrico nocturno puede notar alivio, ya que la elevación del tronco superior a la hora de dormir ayuda a que el ácido no ascienda hacia el esófago.
  • Una cama articulada puede facilitar la incorporación a ciertas personas que tengan limitaciones, por su edad, por la movilidad reducida, en postoperatorios, enfermos encamados...  Además, permite a quien acompaña ayudar mejor (curas, higiene, comidas en cama) sin malas posturas.
  • Comodidad para leer, ver la tele o trabajar. Postura semisentada estable, sin torres de cojines que resbalan. Cuello y espalda agradecen un apoyo firme; también los brazos cuando usas tablet o portátil.
  • Personalización también en pareja. En formatos dobles con dos lechos, cada lado se ajusta de forma independiente. Uno puede leer incorporado y el otro dormir plano, sin “discutir” posiciones. 

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Entre los contras de este tipo de camas están:

  • El precio superior a una cama convencional.
  • La necesidad de un colchón compatible.
  • Dependencia de un motor.
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Guía de compra de camas articuladas: cómo acertar

Elegir la cama articulada adecuada depende de cómo la vas a usar. Antes de decidirte:

  • Piensa quién la utilizará, cuánto cambia de postura, si será individual o para dos personas y si habrá necesidades especiales de movilidad o cuidados.
  • Haz la prueba completa: sube y baja la cama varias veces y escucha si el movimiento es fluido. Si va a ser doble, pruébala en pareja para verificar la comodidad compartida.
  • Comprueba que el mando te resulte cómodo.
  • Eleva la base vacía: asegúrate de que el colchón acompaña el movimiento sin tensarse. 

Con esto ya tienes la base, pero para acertar en la compra debes tener en cuenta otras cosas:

1. Cama manual o eléctrica

  • Las camas manuales se ajustan con manivelas. Son más económicas y funcionan bien si apenas cambias la posición, aunque requieren ayuda para mover respaldo o piernas.
  • Las eléctricas, hoy las más comunes, permiten ajustar la postura con solo pulsar un botón, ya sea desde un mando con cable (más seguro) o inalámbrico (más cómodo). Algunos modelos incluyen memoria de posiciones, botones iluminados, bloqueo infantil o batería de emergencia para volver a posición horizontal si se va la luz. Si puedes, apuesta por doble motor: uno para la parte superior y otro para la inferior: ganas autonomía, confort y silencio.

2. Tamaño y estructura

En camas individuales, lo habitual es 90×190/200 cm (o 105 cm si buscas más espacio). Para parejas, lo más práctico son dos bases unidas de 80 o 90 cm: cada lado se mueve de forma independiente, perfecto para quienes tienen rutinas distintas. Si preferís una única base doble, la estética es más limpia, pero ambos lados se moverán a la vez.

En cuanto a los planos de articulación, lo estándar son cuatro zonas (cabeza, zona lumbar, muslos y pies); los modelos de cinco planos añaden un punto extra de ajuste cervical. El armazón puede ser de acero, más robusto y duradero, o de madera o tapizado textil , más decorativo y doméstico.

3. Patas, ruedas o carro elevador

Depende del uso que vayas a darle:

  • Las camas con patas fijas son más estables y estéticas, ideales para uso diario.
  • Si necesitas moverla o facilitar cuidados, convienen las ruedas con freno.
  • El carro elevador, que sube y baja toda la cama, resulta muy útil en casos de movilidad reducida o convalecencia: facilita tanto el descanso como las tareas de limpieza o asistencia.

4. Un colchón compatible

El colchón es clave: debe acompañar la articulación sin deformarse. Los materiales más recomendables son:

  • Látex (natural o sintético): el más elástico y adaptable.
  • Espumas viscoelásticas con HR: confort arriba y soporte firme abajo.
  • Muelles: los ensacados, solo si el fabricante certifica que es articulable, y se deben evitar los colchones de muelles continuos, que no se pliegan bien.

El grosor ideal está entre 18 y 20 cm: suficiente para curvarse con naturalidad sin perder apoyo.

Si es cama doble, mejor dos colchones individuales que uno entero, para que cada base se mueva libremente.

5. Materiales y acabados

Las láminas con tacos elásticos y reguladores lumbares reparten mejor el peso y la presión. Busca una base estable, con arquillos sujeta-colchón y la posibilidad de incorporar accesorios como barandillas o incorporador. Si eliges un modelo tapizado, revisa la ventilación y asegúrate de que el motor sea accesible para mantenimiento.

6. Precio  

Una base individual eléctrica de calidad cuesta entre 600 y 1.000 euros; en versión doble, aproximadamente el doble. 

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Más que fijarte solo en el precio, valora la solidez del bastidor, el silencio del motor y la compatibilidad del colchón.

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Algunas camas articuladas a la venta

¿Estas decidido? Te ayudamos con una selección de bases articuladas para orientarte por rangos de calidad y prestaciones. No es un análisis comparativo ni un ránking de calidad o prestaciones, sino solo una guía informativa para acompañarte en tu elección y darte un precio aproximado.

Pikolin Futurlam (5 planos, bastidor metálico).

Base sólida y muy estable, con articulación en cinco zonas y buen apoyo lumbar. El motor trabaja suave y se puede añadir batería de seguridad. Es un modelo sobrio (mando cableado, pocos extras), lo que a muchos les gusta porque hay menos “cosas” que mantener.

  • Precio aprox.: 575 euros (solo base).

Flex Somiflex A4 (5 planos)

Opción equilibrada para quien quiere motorización fiable sin disparar el presupuesto. Permite combinar con muchos colchones de la propia marca y se ofrece en casi todas las medidas. El diseño es sencillo y algunos accesorios (patas, mando avanzado) van aparte, así que conviene revisar el pack de la tienda.

  • Precio aprox.: 520 euros (base).

Gerialife (4 planos con zona lumbar fija)

El somier eléctrico articulado de 4 planos con zona lumbar fija ofrece una postura cómoda y bien apoyada en cualquier momento. Su motor de alta calidad y muy silencioso permite ajustar respaldo y piernas con precisión desde un mando por cable, con opción de mando inalámbrico para mayor comodidad.

Es compatible con porta sueros e incorporador, por lo que encaja tanto en casa como en entornos de cuidado. Incorpora arquillos laterales y arco inferior que mantienen el colchón en su sitio durante los movimientos.

La estructura de acero reforzado aporta estabilidad y soporta hasta 145 kg, con un funcionamiento suave y fiable.

Según la versión, lleva motor dual Germany Motions de 4.500 N (con cable) o 5.500 N (inalámbrico).

  • Precio aprox.: 350 euros.

Tempur Ergo (gama alta, 2 motores + extras)

Pensada para quien quiere confort avanzado: posiciones predefinidas (incluida Zero-G), masaje con temporizador, iluminación bajo cama y mando inalámbrico o a través de App.

Acabados muy cuidados y buena cobertura de garantía estructural.

A cambio, mayor inversión y pes:  suele requerir montaje profesional y el colchón se compra aparte.

  • Precio aprox.: 1.500 euros (base de 150×190).

Relax Articulada 5 planos (tapizada o metálica)

Fabricación nacional con varias terminaciones para integrarla en un dormitorio “normal”. Motores silenciosos y sensación de conjunto robusto.

Según el distribuidor, los extras cambian (mando, patas, accesorios), por lo que es importante comprobar qué incluye cada oferta.

  • Precio aprox.: de 600 a 900 euros (base).

Ergomotion / Lattoflex (segmento premium)

Marcas muy orientadas a ergonomía: movimientos finos, memorias avanzadas e incluso sensores y control por app en ciertos modelos. La experiencia es excelente, aunque el catálogo es técnico y la inversión elevada, es conveniente siempre probar en tienda.

  • Precio aprox.: desde 1.200 euros (base).
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Preguntas frecuentes sobre camas articuladas

¿Cuánto ruido hace y cuánta luz consumen?

Los motores actuales son silenciosos (zumbido suave) y consumen muy poco: solo tiran de energía mientras se mueven; en reposo el gasto es mínimo.

¿Qué significa "cero gravedad"?

La posición "cero gravedad" consiste en un tronco reclinado y piernas elevadas para repartir peso y descargar la zona lumbar. Suelen notarse piernas más ligeras y una relajación rápida.

¿Cuánto peso aguanta una cama articulada?

La mayoría resiste 120–150 kg por lecho (persona + colchón). Hay modelos reforzados para más carga; conviene mirar la ficha técnica.

¿Se puede usar ropa de cama normal?

Sí. Normalmente las bases se integran en aros o cabeceros estándar. En matrimonio con dos lechos, usa mejor sábanas bajeras individuales para cada lado; el resto es ropa habitual.

¿Qué pasa si se va la luz?

Busca modelos con batería de respaldo para volver a posición horizontal. Si no la incluye, suele poder añadirse; es importante si la persona no puede levantarse sin bajar la cama

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