Rinitis alérgica: cómo aliviar los síntomas y qué hacer para prevenirlos
Congestión nasal, moqueo y estornudos suelen ser los síntomas más habituales de la rinitis alérgica, que padecen uno de cada cuatro españoles. Si sufres esos síntomas con frecuencia, conviene consultar al médico para confirmar el diagnóstico. Hay medidas preventivas, como vigilar el polen y reducir la exposición, además de usar bien el tratamiento que te ayudan a aliviar las molestias.
Índice de contenidos
En este artículo encontrarás información sobre:
Qué es la rinitis alérgica y cuáles son sus síntomas
La alergia es la respuesta exagerada de nuestro sistema inmunitario a un estímulo externo, el alergeno, que puede ser un alimento, un cosmético, un medicamento, el polvo o el polen, el más habitual con diferencia. De hecho, según una encuesta de OCU, la rinitis, también conocida como fiebre del heno, es una alergia que afecta al 27% de la población.
La rinitis alérgica es una enfermedad que padece uno de cada cuatro españoles. Sus síntomas más comunes son congestión nasal, moqueo y estornudos. También es frecuente la irritación de los ojos con picazón, picor de nariz, oídos o garganta, molestias oculares...
Si te afecta la rinitis alérgica, atento al recuento de polen y a las medidas de prevención.
Volver arribaCómo saber si tienes alergia
Hay quien confunde la rinitis alérgica con un simple resfriado, pero aunque comparten algunos síntomas, ambas patologías son distintas.
- La rinitis alérgica suele provocar estornudos, picor, moqueo y congestión; además puede acompañarse de picor de ojos y repetirse en épocas concretas o al exponerse a alérgenos.
- El resfriado, por su parte, suele presentar también tos, estornudos, dolor de garganta... pero el picor nasal u ocular es menos común. Además, suele curar por sí solo en pocos días, y chupar caramelos o hidratarse bien suponen un alivio real.
Cómo actuar ante los síntomas de rinitis
En el caso de sufrir síntomas propios de la rinitis, el consejo de OCU es ir al médico y tratar de encontrar el alérgeno responsable de nuestra alergia. Así, los médicos podrán poner un tratamiento para controlar las molestias asociadas a la alergia.
Conviene además, en caso de ser alérgico al polen, consultar habitualmente los índices de polen y adoptar algunas medidas preventivas durante los meses de primavera, pues los síntomas se recrudecen.
- Manten las puertas y ventanas cerradas en las horas de máxima polinización.
- No realices actividades al aire libre en esas horas.
- No seques la ropa a la intemperie en esos días.
- Evita el uso de ventiladores tanto en casa como en el coche, ya que mueven el aire del exterior y con él las partículas de polen.
- Utiliza gafas de sol cuando salgas a la calle. Las compresas de agua fría o los aclarados con agua destilada pueden aliviar la picazón ocular.
- Puedes consultar la web de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica, muy útil para los alérgicos al polen.

Fármacos para combatir la rinitis
Hay dos tipos de medicamentos para el tratamiento de las alergias: los que sirven únicamente para controlar los síntomas , y las vacunas que modifican el proceso de la enfermedad con objeto de curar la alergia. La primera línea de tratamiento suele ser recurrir a los medicamentos sintomáticos: antihistamínicos y corticoides intranasales
Antihistamínicos
Los antihistamínicos son los más utilizados. Uno de los más probados y eficaces, con buen perfil de seguridad y reconocido como primera elección por diversas guías clínicas, es loratadina, que cuesta menos de 5 euros al mes.
- Los antihistamínicos que se comercializaron primero, como la difenhidramina, el dimenhidrinato, la clemastina, la doxilamina o la clorfeniramina, tienen el inconveniente de provocar mucho sueño, entre otros efectos adversos.
- Los antihistamínicos de segunda generación son los utilizados en la mayoría de los pacientes debido a que no producen somnolencia. En España los más usados son loratadina, cetirizina, ebastina, rupatadina, desloratadina (metabolito de la loratadina), levocetirizina (isómero de la cetirizina) y fexofenadina. Todos están incluidos en la prestación del Sistema Nacional de Salud.
Corticoides
Si la rinitis alérgica dura más de cuatro días a la semana o se prolonga más de un mes, pueden ser necesarios otros medicamentos, como los corticosteroides intranasales, que son medicamentos que requieren prescripción médica. Los más baratos son los que contienen budesonida o beclometasona. Hay varios corticoides intranasales pero todos con una eficacia similar, por lo que lo más razonable es usar el más barato.
Descongestivos
Cuando la congestión nasal es muy fuerte pueden usarse descongestivos nasales que se venden sin receta, pero no durante más de tres días sin supervisión médica. Su uso prolongado puede producir congestión y más rinitis como efecto rebote. En casos extremos puede incluso generar adicción.
Las vacunas: la cura
Cuando el tratamiento con medicamentos sintomáticos no es suficientemente eficaz se recurre a la segunda línea de tratamiento: las vacunas contra la alergia. Es importante resaltar que las vacunas para la alergia constituyen, a día de hoy, el único tratamiento curativo que existe de los procesos alérgicos.
El tratamiento con vacunas consiste en la administración gradual de dosis crecientes del extracto alergénico al que la persona es alérgica para inducir tolerancia y reducir, hasta su desaparición, los síntomas y signos de la alergia.
Hay dos tipos de vacunas para la alergia:
- Las que se administran vía subcutánea. Las más conocidas y habituales, pues llevan más tiempo comercializadas. Su mayor inconveniente es que para su aplicación deben ser inyectadas, lo que requiere acudir a un centro médico, pero tienen la ventaja de que la administración es periódica (una vez al mes).
- Las que se administran vía sublingual, es decir, debajo de la lengua, en forma de gotas o aerosol, o de comprimidos liofilizados que se disuelven bajo la lengua. Son más recientes y su mayor ventaja radica en su modo de administración ya que se evitan las inyecciones y el tener que acudir a un centro sanitario. No obstante, se han de administrar todos los días o en días alternos.
Ambas son eficaces y seguras. En ambos casos las reacciones adversas más frecuentes son de tipo local (inflamación o enrojecimiento en el lugar de la inyección o irritación de la mucosa oral en las sublinguales). Aunque es raro, las subcutáneas pueden llegar a desencadenar reacciones adversas más graves de tipo anafiláctico, por eso se administran en consulta.
Medicamentos sin receta contra la alergia
Volver arribaPreguntas frecuentes sobre la alergia
¿Se puede prevenir la rinitis alérgica?
Aunque no siempre se puede evitar por completo padecer sus síntomas, sí es posible prevenir reduciendo el contacto con los alergenos desencadenantes y anticiparse en épocas de polen alto.
¿Cuándo ir al médico?
¿Qué empeora las rinitis alérgica?
El polen, el polvo, los ácaros o los animales pueden desencadenar una rinitis alérgica. En personas alérgicas al polen ayuda revisar los niveles y reducir la exposición en días de alta concentración.
¿Qué medicamentos se usan contra la rinitis alérgica?
Los fármacos más habituales para controlar síntomas son los antihistamínicos y corticoides intranasales; el médico debe valorar cuál conviene en cada caso y durante cuánto tiempo. Te animamos a informarte sobre medicamentos para la alergia.
La alergia es la respuesta exagerada de nuestro sistema inmunitario a un estímulo externo, el alergeno, que puede ser un alimento, un cosmético, un medicamento, el polvo o el polen, el más habitual con diferencia. De hecho, según una encuesta de OCU, la rinitis, también conocida como fiebre del heno, es una alergia que afecta al 27% de la población.
La rinitis alérgica es una enfermedad que padece uno de cada cuatro españoles. Sus síntomas más comunes son congestión nasal, moqueo y estornudos. También es frecuente la irritación de los ojos con picazón, picor de nariz, oídos o garganta, molestias oculares...
Si te afecta la rinitis alérgica, atento al recuento de polen y a las medidas de prevención.
Hay quien confunde la rinitis alérgica con un simple resfriado, pero aunque comparten algunos síntomas, ambas patologías son distintas.
- La rinitis alérgica suele provocar estornudos, picor, moqueo y congestión; además puede acompañarse de picor de ojos y repetirse en épocas concretas o al exponerse a alérgenos.
- El resfriado, por su parte, suele presentar también tos, estornudos, dolor de garganta... pero el picor nasal u ocular es menos común. Además, suele curar por sí solo en pocos días, y chupar caramelos o hidratarse bien suponen un alivio real.
En el caso de sufrir síntomas propios de la rinitis, el consejo de OCU es ir al médico y tratar de encontrar el alérgeno responsable de nuestra alergia. Así, los médicos podrán poner un tratamiento para controlar las molestias asociadas a la alergia.
Conviene además, en caso de ser alérgico al polen, consultar habitualmente los índices de polen y adoptar algunas medidas preventivas durante los meses de primavera, pues los síntomas se recrudecen.
- Manten las puertas y ventanas cerradas en las horas de máxima polinización.
- No realices actividades al aire libre en esas horas.
- No seques la ropa a la intemperie en esos días.
- Evita el uso de ventiladores tanto en casa como en el coche, ya que mueven el aire del exterior y con él las partículas de polen.
- Utiliza gafas de sol cuando salgas a la calle. Las compresas de agua fría o los aclarados con agua destilada pueden aliviar la picazón ocular.
- Puedes consultar la web de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica, muy útil para los alérgicos al polen.

Hay dos tipos de medicamentos para el tratamiento de las alergias: los que sirven únicamente para controlar los síntomas , y las vacunas que modifican el proceso de la enfermedad con objeto de curar la alergia. La primera línea de tratamiento suele ser recurrir a los medicamentos sintomáticos: antihistamínicos y corticoides intranasales
Antihistamínicos
Los antihistamínicos son los más utilizados. Uno de los más probados y eficaces, con buen perfil de seguridad y reconocido como primera elección por diversas guías clínicas, es loratadina, que cuesta menos de 5 euros al mes.
- Los antihistamínicos que se comercializaron primero, como la difenhidramina, el dimenhidrinato, la clemastina, la doxilamina o la clorfeniramina, tienen el inconveniente de provocar mucho sueño, entre otros efectos adversos.
- Los antihistamínicos de segunda generación son los utilizados en la mayoría de los pacientes debido a que no producen somnolencia. En España los más usados son loratadina, cetirizina, ebastina, rupatadina, desloratadina (metabolito de la loratadina), levocetirizina (isómero de la cetirizina) y fexofenadina. Todos están incluidos en la prestación del Sistema Nacional de Salud.
Corticoides
Si la rinitis alérgica dura más de cuatro días a la semana o se prolonga más de un mes, pueden ser necesarios otros medicamentos, como los corticosteroides intranasales, que son medicamentos que requieren prescripción médica. Los más baratos son los que contienen budesonida o beclometasona. Hay varios corticoides intranasales pero todos con una eficacia similar, por lo que lo más razonable es usar el más barato.
Descongestivos
Cuando la congestión nasal es muy fuerte pueden usarse descongestivos nasales que se venden sin receta, pero no durante más de tres días sin supervisión médica. Su uso prolongado puede producir congestión y más rinitis como efecto rebote. En casos extremos puede incluso generar adicción.
Las vacunas: la cura
Cuando el tratamiento con medicamentos sintomáticos no es suficientemente eficaz se recurre a la segunda línea de tratamiento: las vacunas contra la alergia. Es importante resaltar que las vacunas para la alergia constituyen, a día de hoy, el único tratamiento curativo que existe de los procesos alérgicos.
El tratamiento con vacunas consiste en la administración gradual de dosis crecientes del extracto alergénico al que la persona es alérgica para inducir tolerancia y reducir, hasta su desaparición, los síntomas y signos de la alergia.
Hay dos tipos de vacunas para la alergia:
- Las que se administran vía subcutánea. Las más conocidas y habituales, pues llevan más tiempo comercializadas. Su mayor inconveniente es que para su aplicación deben ser inyectadas, lo que requiere acudir a un centro médico, pero tienen la ventaja de que la administración es periódica (una vez al mes).
- Las que se administran vía sublingual, es decir, debajo de la lengua, en forma de gotas o aerosol, o de comprimidos liofilizados que se disuelven bajo la lengua. Son más recientes y su mayor ventaja radica en su modo de administración ya que se evitan las inyecciones y el tener que acudir a un centro sanitario. No obstante, se han de administrar todos los días o en días alternos.
Ambas son eficaces y seguras. En ambos casos las reacciones adversas más frecuentes son de tipo local (inflamación o enrojecimiento en el lugar de la inyección o irritación de la mucosa oral en las sublinguales). Aunque es raro, las subcutáneas pueden llegar a desencadenar reacciones adversas más graves de tipo anafiláctico, por eso se administran en consulta.
Medicamentos sin receta contra la alergia