Hice un pedido de 11 artículos por 346,45 €. GLS lo marcó como entregado el 19 de octubre de 2026, pero no recibí el paquete. El repartidor no me llamó ni dejó aviso. El seguimiento mencionaba un GLS Point sin indicar una ubicación confirmada.
Entre el 19 de octubre y el 5 de noviembre mantuve 9 conversaciones en el chat de Zara, en las que envié 54 mensajes. Escribí también por WhatsApp los días 2, 3 y 5 de noviembre, con al menos 10 mensajes enviados. Mandé 2 correos a Zara (22 y 26 de octubre) y 3 a GLS (20, 21 y 26 de octubre). En total, al menos 69 mensajes y correos, además de una reclamación oficial presentada el 3 de noviembre mediante Hoj@ de la Junta de Andalucía.
Intenté encontrar el paquete por mi cuenta. Pregunté al conserje y fui a un punto GLS cercano a mi domicilio. Allí no tenían el paquete. GLS no me respondió por correo con una explicación sobre el lugar de entrega. Zara me pidió sucesivamente que esperara 48 horas laborables, de 24 a 48 horas hábiles y 24 horas. Pasaron esos plazos sin que me confirmaran dónde estaba el pedido ni qué pasaría con mi dinero.
El 5 de noviembre Zara me ofreció un nuevo envío o el reembolso. Elegí el reembolso íntegro. Ese día, a las 19:21, recibí la confirmación de que Zara había tramitado los 346,45 € al método de pago original, con un plazo máximo de 14 días. En el momento de redactar esta reclamación sigo pendiente de que se abone el importe.
Solicito que Zara confirme por escrito la fecha prevista del abono y aclare qué ocurrió con la entrega y por qué no se me dio una respuesta concreta durante esas semanas. Ha sido mi peor experiencia comprando ropa.