Compré y pagué un producto a Rowenta y, desde el 20 de octubre, sigo esperando que llegue a mi domicilio. El envío (seguimiento JJD00026866037761894001) nunca se entregó en casa. El repartidor no realizó ningún intento efectivo de entrega ni me llamó antes de dejar el paquete en un ServicePoint, algo que no autoricé.
Después me llamó para decirme que se había olvidado de entregarlo, que estaba en otro municipio y preguntarme qué podía hacer para entregármelo. Sin embargo, el seguimiento ya mostraba que el paquete estaba en el ServicePoint. Para colmo, a las 23:33 recibí un correo de DHL indicando que el pedido estaba en reparto y que se entregaría ese día, cuando el seguimiento ya lo situaba en el punto de recogida y, según la información que tenía, el reparto finalizaba a las 20:00. La información era contradictoria y nadie me ha explicado qué ocurrió.
He presentado al menos cinco reclamaciones a Atención al Cliente de DHL y dos a la propia directiva, además de reclamar a Rowenta. El resultado hasta ahora: sigo sin producto, sin una fecha fiable de entrega y sin una solución efectiva. Ni Atención al Cliente ni la directiva de DHL han respondido de forma que resuelva el problema; Rowenta tampoco ha conseguido entregarme el pedido ni darme una solución satisfactoria.
Lo que más me indigna es la respuesta atribuida a Rowenta de que, si DHL deja el paquete en un ServicePoint, la entrega se considera terminada y ellos no pueden hacer nada. ¿Cómo que no pueden hacer nada? Rowenta es la empresa a la que compré y pagué el producto. Puede intervenir con su transportista, exigir explicaciones y gestionar una solución. Si DHL no presta el servicio contratado de forma satisfactoria, Rowenta debería reclamar el cumplimiento del servicio o valorar otras empresas de transporte. No es aceptable que ambas empresas se pasen la responsabilidad mientras el cliente sigue sin recibir lo que ha pagado.
También he consultado las opiniones de clientes en Trustpilot y Google sobre Rowenta y DHL, y he encontrado críticas que me han hecho cuestionar seriamente el servicio. Tras mi propia experiencia, entiendo mejor el descontento que expresan otros consumidores. Si hubiera revisado con más atención esas opiniones antes de comprar a Rowenta, me lo habría pensado muy seriamente antes de comprarles nada.
Invito a los CEO y directivos de Rowenta y DHL a leer las reseñas, revisar los procedimientos de reparto y atención al cliente y preguntarse qué están haciendo para solucionar las incidencias que denuncian los consumidores. Puede ocurrir un error de reparto; lo inaceptable es que, tras tantas reclamaciones, nadie dé una explicación clara ni se responsabilice de resolverlo.
No recomiendo comprar a Rowenta mientras la entrega dependa de DHL y no exista una respuesta efectiva cuando el paquete no se entrega en el domicilio. La elección del transportista también forma parte de la experiencia de compra: no basta con cobrar y después decir que no se puede hacer nada. Dejar un paquete en un punto de recogida sin mi autorización no es lo mismo que entregarlo en la dirección indicada.
No pido privilegios: exijo recibir el producto que he pagado en mi domicilio, información coherente y que alguien asuma la responsabilidad. Mi experiencia con Rowenta y DHL está siendo decepcionante, frustrante y totalmente insatisfactoria. Si hubiera sabido esto de antemano, me habría pensado muy seriamente comprar a Rowenta.