El 3 de julio de 2026, a las 21:48 horas, utilicé un cajero automático de Banco Sabadell, situado en Rambla de Catalunya, 115 (Barcelona), para retirar 600 € con mi tarjeta N26.
La operación fue autorizada y los 600 € fueron cargados inmediatamente en mi cuenta, pero el cajero no entregó el dinero.
Al intentar nuevamente la operación, las retiradas fueron rechazadas y, finalmente, el cajero retuvo mi tarjeta bancaria.
A las 21:55 horas contacté con N26, desde donde se me indicó que debía comunicar inmediatamente la incidencia a Banco Sabadell.
Llamé al servicio de atención al cliente de Banco Sabadell a las 22:03 horas y nuevamente a las 22:36 horas. En ambas ocasiones se me indicó que, por no ser cliente de la entidad, Banco Sabadell no asumiría ninguna actuación, negándose incluso a:
- registrar formalmente la incidencia;
- facilitar un número de expediente o referencia;
- emitir cualquier justificante de las llamadas realizadas;
- verificar la incidencia ocurrida en un cajero de su propiedad;
- proporcionar cualquier tipo de asistencia.
Asimismo, se me informó de que la tarjeta retenida no sería devuelta y que debía cancelarla y solicitar una nueva a mi banco.
Como consecuencia de estos hechos, terminé sin los 600 €, sin mi tarjeta bancaria y sin ningún documento que acreditara oficialmente la incidencia, a pesar de que el problema se produjo en un cajero automático propiedad de Banco Sabadell.
Entiendo que la devolución del importe pueda requerir la intervención de la entidad emisora de la tarjeta. Sin embargo, considero inaceptable que una entidad financiera que pone sus cajeros automáticos a disposición del público se niegue incluso a registrar una incidencia, proporcionar un comprobante o prestar una asistencia mínima cuando un fallo de uno de sus equipos provoca un perjuicio económico a un usuario.
Comparto esta experiencia para que otros consumidores conozcan cómo fue gestionada esta incidencia y con la esperanza de que Banco Sabadell revise sus procedimientos de atención en este tipo de situaciones.